De “Sucursal del cielo” a “Distrito especial”: ¿Participación política o exclusión en Cali?

Desde que Cali fue sancionada por Juan Manuel Santos el pasado 2 de agosto de 2018 como Distrito Especial, han sido diversos los pronunciamientos, debates, percepciones y hasta angustias, sobre la nueva categorización de nuestra ciudad. Siete meses después, aun cuando se crea una dependencia única y exclusiva para cumplir este proceso, seguimos defendiendo que “Cali Distrito Especial”, nació de manera excluyente. Escribe: Ana Erazo

CALI NO NECESITABA SER UN “DISTRITO ESPECIAL”

 En nuestro “Estado social de derecho”, la participación de la ciudadanía implica que se otorga mediante el voto, a quienes ocupan las corporaciones públicas y cargos uninominales del ejecutivo, el “poder” sobre la toma de decisiones colectivas. Para el caso de Cali, la pretensión sobre la nueva categoría fue decisión de quienes ocupan esos lugares, pero sin consultar a la población.

Si bien Cali es una ciudad receptora de millones de habitantes que llegaron aquí producto del proceso acelerado de urbanización, cuya raíz fue el conflicto social, político y armado, la primera discusión que se debió plantear para avanzar en la construcción de un proyecto de ciudad, era sobre cómo consolidar el “área metropolitana” de nuestra ciudad.

Cali creció a pasos agigantados y los últimos Planes Municipales de Desarrollo han plasmado su intención de conurbar municipios como Yumbo, Jamundí, Palmira y Candelaria. ¿Cómo ampliar la división política de Cali otorgando reales garantías a dichos municipios que hoy son “ciudades dormitorio”, para que no se generen desventajas sociales y económicas? El crecimiento de la ciudad sigue siendo inminente, así como la necesidad de este debate de metropolitanización.

Lo concreto, es que los autores de la ley que otorgó la nueva categoría, tenían otras pretensiones sobre la ciudad: ¿Falta de conocimientos sobre planeación urbana o intereses privados?

Los objetivos planteados en la exposición de motivos de la ley, evidencian su enfoque economicista y para la comunidad caleña no es un secreto, que la nueva matriz económica avanza hacia la prestación de servicios y logística empresarial.

AUN ASÍ, SOMOS UN DISTRITO ESPECIAL

Tal como lo he planteado en diversos conversatorios, ya somos Cali Distrito Especial y esto no lo podemos cambiar. Sin embargo, surgen nuevas preocupaciones que debemos considerar, entre ellas, la de una participación política real sobre la implementación de la Ley 1617 de 1993.

Así como nos han vendido la decisión de la nueva categoría, de que Cali sea un Distrito Especial es importante en la medida en que descentraliza el poder de la alcaldía y el concejo, ya que la nueva división político administrativa se consolida en localidades con Juntas Administradoras Locales que tienen casi la misma función del Concejo Distrital, sumado a su nuevo alcalde local.

La primera preocupación tiene que ver directamente con la conformación de localidades. Si bien hoy Alejandro Becker define tres alternativas por características ambientales, económicas y territoriales, urge que se comprenda que dentro de los territorios hay construcciones culturales claves que no puede dejar por fuera y que bajo ese concepto, debe primar la voz de las comunidades. Se ha planteado en diversas ocasiones la idea de participación ciudadana, pero en lo concreto, dichos espacios se tornan en puro oficialismo, de firma de asistencia y repartición de un refrigerio, pero sin vinculación.

Esto significa, que además de generar espacios, la comunidad debe estar en la sistematización de las ideas para la consolidación de la Ley. Una localidad mal distribuida, puede conllevar a desequilibrios económicos y de derechos sociales, generando mayor exclusión a comunidades a la hora de recursos y participación política.

Por otro lado, la segunda preocupación más alta tiene que ver con la “descentralización de poder”, que puede implicar una mayor concentración de poder de los mismos partidos políticos tradicionales que no permiten que nuevos liderazgos asuman la toma de decisiones. Esto significa, a su vez, un riesgo más alto de corrupción y clientelismo en los territorios.

EL VERDADERO ENFOQUE, ES ECONOMICISTA

La Cali Distrito Especial evidencia su nueva matriz económica: cultural, empresarial, turística, deportiva y de servicios. La visión del Plan Nacional de Desarrollo y el Sistema de Ciudades, otorga a la “Región Pacífico” la responsabilidad de “turismo y servicios”, reconociendo que Buenaventura es uno de los puertos con mayor aporte a la economía colombiana. Buenaventura y Cali, ambos Distritos Especiales, al obtener dicha categoría recibirían mayores ingresos vía regalías, contratos, plan y convenios nacionales e internacionales.

Frente a esta visión economicista, como ente territorial no tenemos ningún problema en engrosar nuestro situado fiscal. El conflicto surge cuando los presupuestos son especiales para unos y no para toda la comunidad caleña.

Y este es uno de los mayores riesgos tanto en la alcaldía distrital, como en las futuras localidades, ya que es real que en la “competencia” para lograr presupuestos participativos, las pequeñas organizaciones sociales o grupos comunitarios estarían en desventaja para acceder a ellos.

LA PROPUESTA: CALI DISTRITO ESPECIAL DEBE SER PARA TODOS Y TODAS

Cali debe ser Distrito Especial para todos y todas. Esto implica que los presupuestos en términos deportivos, no sean sólo para construir grandes complejos para eventos mundiales, sino también para un mejor desarrollo de nuestros deportistas, quienes en muchas ocasiones para poder competir, deben vender desde postres, hasta sus implementos deportivos.

Que si vamos a impulsar el turismo en los corregimientos, que los campesinos y las campesinas no sean perseguidos por el uso de la tierra. Cada quien deberá poder decidir sobre si usa la tierra para el cultivo y sus alimentos o si construye espacios para el turismo. Aquí la gran preocupación también es que las grandes familias ya están queriendo adueñarse de tierras para crear casas-fincas.

Que si el enfoque es cultural, el presupuesto no sea únicamente para la feria de Cali cuyas únicas personas que pueden acceder son las adineradas. El Petronio Álvarez deberá seguir siendo público, pero sobre todo, debe haber mayor impulso de otras culturas tanto de los barrios, como la juventud que impulsan el hip hop, el rock y otras manifestaciones culturales.

Que si vamos a impulsar el empresariado, se tenga en cuenta a los pequeños y medianos empresarios con nuevas ideas sobre el mercado y que si vamos a servir de paso logístico y de servicios, la infraestructura para ello no pisotee nuestros sueños a una vivienda digna y la protección del ambiente de nuestra ciudad, tal como acontece en el Jarillón Rio Cauca y el sector del centro con Ciudad Paraíso.

A MODO DE CONSTRUCCIÓN

Si bien Cali no necesitaba ser Distrito Especial, hoy las comunidades reconocemos nuestro camino y hemos decidido ser partícipes de dicha construcción de ciudad. Si no fuimos consultados en tan magna decisión, expresamos a la Alcaldía de Cali que queremos ser escuchados para que este Distrito sea Especial para toda la comunidad caleña, sobre todo, a quienes habitamos los barrios y corregimientos, quienes también tenemos sueños sobre el territorio.

Planteamos disposición a los escenarios de participación, pero con la condición de que estas sean vinculantes. Si bien fuimos excluidos de la decisión de la categoría, no queremos serlo de la implementación de la misma.