Cuba por dentro: qué cambios se vienen con la nueva Constitución Nacional

Hoy, domingo 24 de febrero, el pueblo cubano acudirá a las urnas para opinar sobre la nueva Constitución. El historiador Daysel Pimentel brinda una mirada a la situación de la isla que no subestima las críticas ante algunos aspectos de los cambios sociales y políticos recientes. [Imagen de portada: Palabra Nueva]

Por Daysel Pimentel*.  Este domingo 24 de febrero los cubanos de dentro de la isla están convocados a participar en el referendo constitucional que aprobará definitivamente, o no, la validez de la nueva constitución recién aprobada por unanimidad ( 583 diputados presentes de 602 puestos ocupados) en la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano legislativo y a la postre constituyente.

Ciertamente el nuevo texto constitucional es superior a la anquilosada carta magna de 1976 vigente en la actualidad y reformada en dos oportunidades (1992 y 2002). En el debate que desde finales de 2018 se suscitó en Cuba participaron más de 8 millones de cubanos (8 945 521 según datos oficiales) en casi 134 mil reuniones convocadas en centros de trabajo y estudios, barrios y comunidades. En estas reuniones los cubanos pudieron dar su opinión sobre mantener, eliminar, agregar y modificar los artículos que proponía la comisión redactora de la  Constitución. Se podría inferir que estas cifras son muestra de la gran participación política del pueblo cubano, pero las cifras son eso, números, y en el ámbito cualitativo no significan lo mismo que sobre un papel. Solo poco más de un millón y medio de intervenciones se efectuaron en los debates, de las cuales solo 783 174 fueron propuestas de modificaciones, adiciones, eliminaciones y dudas. Por primera vez se permitió participar a la población de cubanos radicada en el extranjero, de los cuales se recibieron poco más de 2 mil propuestas, pero poco se sabe de cuáles fueron sus principales propuestas y si estas fueron incluidas en la versión final del documento.

El resultado fue una sustantiva modificación de la propuesta original pero manteniendo las líneas políticas principales.  El 60 por ciento de los artículos ( 134) fueron modificados. Uno de los artículos que mayor interés mostró (el 24.57 por ciento de las intervenciones) fue el defenestrado 68 que proponía una moderna definición de matrimonio: “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello…” que salió de la Constitución para ser refrendado en el posterior Código de Familia, como si los derechos debieran llevarse a referendo.

El Secretario del Consejo de Estado Homero Acosta presentó un resumen de 760 cambios que se le hicieron al proyecto original como fruto de la consulta. No quedó muy claro el criterio al que se adscribieron los redactores de la comisión creada al efecto para incluir o no las propuestas populares, pero lo cierto es que si bien justificaban que se pasaría a referendo posterior lo relacionado con el matrimonio por la diversidad de criterios existentes y darle voto a toda la población, no se tuvo en cuenta que de las casi 17 mil propuestas que se generaron alrededor de la forma de elección  11 mil pedían elección directa del presidente. No hubo cambios en la forma de elección. Lo mismo sucedió con el nombre de Gobernador y la forma de elección, en la cual se pidió mantener el nombre actual de presidente y establecer la elección popular directa de los mismos.

La nueva carta realiza cambios a la estructura del Estado como la creación de los cargos de presidente y vicepresidente de la República y de primer ministro; en el ámbito jurídico agrega a los derechos ciudadanos el habeas corpus, la presunción de inocencia y la reinserción social de los reclusos. Se suma a las formas de propiedad el reconocimiento de la propiedad privada  y el papel del mercado en la planificación económica pero sin la concentración de riquezas y acumulación de propiedades. La justificación para estas reformas consisten en que según el PCC y el gobierno la Constitución debe “reflejar la sociedad actual”, pero deja escapar que desde 2011 y el consabido romance entre el Estado y la inversión extranjera nada se ha hecho por mejorar la calidad de vida del pueblo cubano mientras que cada día se puede observar mayor participación de las empresas extranjeras en la construcción de proyectos hoteleros regidos principalmente por las empresas cubanas ligadas a las Fuerzas Armadas. Esto, sumado a la aplicación de la famosa ley de “oferta y demanda” ha contribuido a la cada vez mayor división social que una vez se combatió fehacientemente en la Revolución. El citado Homero, ante las críticas que se le realizaron al artículo 5to que sitúa al PCC como la FUERZA  SUPERIOR DIRIGENTE de la nación refutó: “LA CONSTITUCIÓN NO PUEDE TRAZARLE DIRECTRICES AL PARTIDO” y el lugar de escuchar la voz popular agregó la palabra POLÍTICA luego de FUERZA para minimizar la carga semántica.

Por otra parte, el proceso político del referendo ha estado marcado por una desigual propaganda proselitista a favor del Si. De cierto modo no se puede hablar estrictamente de una ilegalidad expresa en el acto de favorecer a uno de los dos posibles resultados porque no está tipificado en la Ley Electoral, pero desde el punto de vista de la ética electoral la actuación de las autoridades cubanas deja mucho que desear. En la ley solo se refieren a las campañas de los candidatos a delegados a los distintos tipos de Asambleas (Municipal, Provincial o Nacional), donde cualquier campaña queda prohibida, pero no se refieren a la campaña por el referendo. Sin embargo, existen diversos vacíos jurídicos que dejan a merced de la suerte o el buen accionar del gobierno a los electores. Un ejemplo de ello radica en el artículo 4, inciso f de la referida Ley que establece que todo ciudadano cubano puede “establecer las reclamaciones que procedan legalmente, ante los órganos jurisdiccionales competentes, para hacer valer sus derechos electorales”.

No obstante, en el actual proceso de referendo no han faltado las irregularidades como la que ya se mencionó de favorecer al Si y deslegitimar al No. Según el gobierno votar por el Si es votar: Por Cuba, por la familia, por la Revolución, por la Patria, por el futuro, y en contraposición, votar por el No te sitúa como apátrida, contrarevolucionario, antipatriota, y mercenario vendido a los intereses de los gusanos del norte y como recientemente lo sugirió el historiador Luis Toledo Sande, “Y si, eventualidad descartable, prosperase el NO contra la nueva Constitución cubana, la fiesta enemiga se desbordaría con el argumento de que en Cuba no se votó por mantener la Constitución socialista que la rige desde 1976, sino por echar abajo el socialismo. Con ello se fabricarían «razones» para justificar cualquier tipo de acción contra Cuba”. Esto es, se aplica el “miedo el lobo”, el recurso del enemigo siempre al asecho para favorecer la intención al voto. Para el gobierno, no existe la posibilidad de un No interno, ese no es motivado desde el exterior, no hay de otra, como si los cubanos todos debieran pensar en la misma dirección. Resultan verdaderamente incongruentes estos argumentos porque semánticamente si ganara el No, quedaría vigente la Constitución actual en lo que se redacta y vota otra Constitución que si fuera aprobada, ya que la realidad es una: Cuba necesita de una nueva Constitución.

Foto: Yamil Lage

En este sentido, otra de las irregularidades que se cometieron y la cual afectó a cientos de miles de cubanos fue la fragrante violación al derecho al voto a los cubanos residentes en otros países. Según el artículo 164 de la ley electoral:  “La Comisión Electoral Nacional, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores, dispone lo necesario para garantizar el ejercicio del voto por los electores que se encuentren fuera del territorio nacional el día que se celebre el referendo”. Sin embargo, solo se permitió votar al personal diplomático y los cubanos en Misión Oficial, lo que limitó en gran medida el voto y al tener el control del poco personal habilitado para votar se garantizaron de esta manera muchos Sies. Al no existir un Tribunal de Garantías Constitucionales o Comisiones Electorales Permanentes ante los cuales recurrir para reclamar los derechos violados se convierte en letra muerta este artículo o cualquiera otro que se le ocurra al gobierno pasar por alto.

En resumen, el hecho no es que la nueva propuesta constitucional no esté suficientemente bien redactada como para negarle el voto, la “cosa” es que siempre se pudo haber aspirado a una mejor, más incluyente, que creara a su vez un mecanismo de defensa de sus artículos, que garantizara la igualdad de derechos a los que piensan y opinan distinto, que refrendara el papel del socialismo, sí, pero que no jugara con la antidialéctica imposible realidad de que en Cuba solo existirá el socialismo por los siglos de los siglos quiéralo el pueblo o no lo quiera, que los cargos de Gobernador y Presidente fueran a través del voto popular, que los dos cargos capaces de hacerle contrapeso al Presidente: Fiscal general y Contralor general, no fueran designados por este; y muchos otros “que” que no son necesario mencionar aquí. NO se está jugando en Cuba la elección entre dos constituciones: una nueva y otra vieja, no se trata del cuento de Aladino, no, se trata de crear  un nuevo documento capaz de reflejar la Cuba actual, y por el momento, la propuesta que pone el gobierno en manos del pueblo no lo es, aunque la retórica estatista lo muestre como tal. ¿Acaso debemos creer que sí van a hacer valer la nueva ley cuando para imponerla o implantarla (llámese como se quiera) han violado tantas leyes (escritas y no) vigentes? El 24 de febrero, a solo unas horas para ello, el pueblo decidirá que sí, pero el ese mismo pueblo poco habrá leído sobre su texto, y mucho sobre la frase “yo voto si”, y el 24 en la noche ya será muy tarde para darse cuenta que en los años venideros muchos habrán querido haber pensado mejor su voto.

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*Daysel Pimentel Martínez, Licenciado en Historia por la  Universidad de Camagüey, maestrante en Historia y Etnohistoria en la ENAH. Ha colaborado para la columna de América Latina, circulando Información tejiendo redes de Somos el medio y Surco Infomativo desde 2015 en la Ciudad de México.