Un congreso para no volver a la guerra, en medio de la guerra

Por Juan Felipe Duque Agudelo*. Los pasados días 24 y 25 de abril se realizó en la Universidad de Medellín el Congreso Internacional de Ciencias Sociales y Humanas “Para no volver a la guerra”, un gran encuentro organizado por la Fundación Avanza Colombia con el apoyo de medios de comunicación, organizaciones sociales que trabajan por la paz, centros de investigación y entidades internacionales.

El evento tuvo como objetivo la elaboración de propuestas claras para avanzar en los actuales procesos de paz en Colombia, mediante el análisis de múltiples experiencias de que han vivido los pueblos de distintos continentes y de otros países de América Latina; lo mismo que de las historias de algunas insurgencias y grupos paramilitares que han combatido en el conflicto social, armado y político interno. Como dijo Alejandra Wagner, la directora académica del congreso: “Es una responsabilidad de los pueblos de Nuestra América, de no permanecer indiferentes, de no desentendernos de aquello que nos pasa como pueblos hermanos”.

En su primer día, el evento logró reunir organizaciones de víctimas, voceros de las insurgencias, representantes de los grupos paramilitares, comunidad internacional, academia, grupos de empresarios y medios de comunicación alternativos y populares con el fin de elaborar conjuntamente el Gran Acuerdo de la Sociedad Colombiana Para No Volver a la Guerra. Este acuerdo simbólico estuvo en la base de lo que vendría al día siguiente con las experiencias de guerra y de paz que compartieron mujeres, excombatientes e investigadores de América Latina y otros sitios del mundo.

En el primer panel sobre la paz en Latinoamérica, Alba Estela Maldonado, mejor conocida como la Comandante Lola, militante del Ejército Guerrillero de los Pobres relató las razones por las que algunas de las organizaciones revolucionarias de Guatemala iniciaron un proceso de paz con el Gobierno: “El espíritu nuestro al proponer los acuerdos en toda su extensión, fue poderle entregar a la sociedad guatemalteca como un legado esos acuerdos, para que fuera su plataforma de lucha, los desarrollara y obligara su cumplimiento”. No obstante, como apuntó la Comandante Lola, “la sociedad guatemalteca fue muy duramente golpeada, de tal manera que las organizaciones de cualquier tipo, sindicales, estudiantiles habían sido absolutamente descabezadas y el terror se había impuesto sobre la sociedad”.

Más tarde, en el panel sobre la paz en el mundo, dialogaron Raabub Lamin de Sahara Occidental y Paul Ríos del País Vasco. Raabub Lamin narró al auditorio cómo su país, ubicado en el extremo norte de África, pasó de su condición de colonia española a ser invadido automáticamente por Marruecos en la década de los setenta, sin existir todavía término a las tensiones armadas, a pesar de entablarse una serie de conversaciones desde 1991. Por su parte, Paul Ríos del País Vasco, enfatizó en las similitudes con que algunos grupos políticos pretenden destrozar los intentos de paz en Colombia, como en País Vasco: “yo sé con total seguridad que ha habido personas con mucha experiencia en impedir procesos de paz en España, y concretamente en el País Vasco, que han estado asesorando a algunos grupos políticos aquí en Colombia”.

Finalizando la tarde del 25 de abril, el panel sobre la paz en Colombia logró un singular encuentro público entre militantes y voceros de las insurgencias del M-19, EPL, FARC-EP y ELN con quien estuviera al mando del Bloque Central Bolívar de las AUC, Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez. Allí se discutió la historia y las nuevas dinámicas del conflicto armado interno, particularmente la propuesta de participación para la paz del ELN y el proceso de implementación con las FARC-EP. Adicionalmente, Ernesto Báez sorprendió al auditorio, refiriéndose al proceso de desmovilización de las AUC en el gobierno de Álvaro Uribe como un proceso “improvisado”, “irresponsable” e “inconcluso”, en el cual hubo –según Báez– al menos 12.000 infiltrados; igualmente, apuntó que “en Colombia no se ha desmontado el paramilitarismo, se desmontó un ala armada de ese paramilitarismo; el paramilitarismo es un fenómeno económico, social y político que vive y sobrevive actualmente”.

De esta forma, el panel culminó con un significativo abrazo entre el vocero de las FARC, Rodrigo Granda y alias Ernesto Báez. Las enseñanzas que a Colombia le deja el Congreso Internacional de Ciencias Sociales y Humanas “Para no volver a la guerra”, están precisamente en esas experiencias de resistencia a la violencia criminal que pueblos de todo el mundo han tenido que sufrir, y en los procesos y decisiones políticas que esos mismos pueblos han tomado para avanzar hacia una paz con mayor justicia social y cambios sustanciales en la vida de todas y todos. Como lo expresó Alejandra Wagner al inicio del congreso: “Nos involucra activamente este proceso que está viviendo el pueblo colombiano, precisamente porque se inscribe en situaciones que justicia social, de fuerte desigualdad que atraviesan a nuestro continente. No desde ahora, con historia, desde donde fuimos paridos a fuerza de violencia, de avasallamiento, de sometimiento, pero también de rebelión, de resistencia, de una fuerte cultura que nunca pudo ser, felizmente, silenciada”.