Vuelta a Colombia 2018, la carrera presidencial

Gracias a las grandes actuaciones de nuestros pedalistas, probablemente la política colombiana este tomando prestado elementos del querido ciclismo. Entre escaladores, sprinters y gregarios se va armando la competencia más importante en Colombia para el 2018: La carrera presidencial. Por Ernesto Carmín*.

No cabe duda que el ciclismo en Colombia retomó ese ímpetu y admiración que tuvo en los años 80. Recuperó posicionamiento mundial por lo que hoy los ciclistas colombianos hacen parte de los más grandes equipos pro team y corren en las carreras del world tour. Tanta emoción ha vuelto a despertar el ciclismo, que las competencias nacionales volvieron a ser visibles e incluso se hará por primera vez en la historia una competencia internacional categoría 2.1: la Colombia Oro y Paz.

Si bien el ciclismo es el deporte que más triunfos internacionales le ha entregado al país, sigue estando un escalón abajo del fútbol. Igual, avanza en su retome de fanáticos e hinchadas que gracias a las buenas actuaciones de nuestros “escarabajos” ven en el deporte del pedal una gran opción para seguir. El ciclismo en todo caso es un deporte de mucho esfuerzo, sacrificio y emoción.

Tanto es así, que la política colombiana ha tomado como símil al ciclismo y mientras que Nairo, Rigoberto, Pantano y los demás muchachos se preparan para las duras competencias, en la política se arman los equipos que participaran en la tormentosa y sinuosa carrera presidencial.

El partidor de la vuelta a Colombia presidencial.

Literal es un partidor, todos los que se han inscrito vienen de partir (romper) otras alianzas, agrupaciones o partidos. Es por eso que de los más de 50 candidatos, 48 eligieron inscribirse por firmas. Ahora bien, algunos se inscribieron para después buscar equipo. Otros buscan equipo para después inscribirse. En cualquier caso esta semana vence el plazo para definir los competidores y la conformación de sus gregarios.

Tal cual como en el ciclismo, para esta carrera se debe pensar en lo quebrado del recorrido que tendrá, así como en las etapas en que requiera de embalajes rápidos y ataques sorpresivos. Es fundamental contar con estrategas y directores hábiles en estas lides. Por ello, todas las toldas quieren contar con especialistas en cada función. Así se van armando los equipos:

El team de derecha “Reconstrucción Colombia”

Este pretende ser el equipo más fuerte de la competencia, literalmente se está armando para meter miedo, en eso tiene experiencia. Basta con nombrar a sus dos jefes de filas, los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, estos ya han hecho público que llegarán a la competencia con un equipo unificado y un “capo” (así se le dice en ciclismo al ciclista líder, la coincidencia es directa).

Este equipo anda duro por la derecha y en lo escabroso, cuenta con trepadores como Carlos Holmes Trujillo y Marta Lucia Ramírez, quienes sin asco hacen lo que sea por subir, no tienen pena alguna. Para el descenso tienen a Alejandro Ordoñez quien creyéndose cercano a Dios suele moverse bien en las suciedades terrenales. Y como figura “joven” cuentan con Iván Duque, el que dijo Uribe, un obediente seguidor de su jefe de filas designado directamente por él. Como valor agregado cabe mencionar que este equipo cuenta con una fanaticada armada para pujar o empujar con mano dura. En contra tiene que varios de sus coequiperos están investigados o presos por su íntima relación paramilitar.

Por la centro-izquierda, el equipo “Coalición Colombia”

Una grata sorpresa dio esta agrupación al ser capaz de mantenerse unificada, así sea solo entre ellos mismos, ya que las tres figuras resaltantes tienen altas aspiraciones y un gran ego. Este “team” le apuesta a la montaña, a ganar con un escalador como Sergio Fajardo, capaz de tomar la ruta por el centro, impulsándose en la derecha con apoyo de la izquierda. Una técnica depurada que pone a este competidor como uno de los favoritos.

Cuenta además con un gregario de lujo, Jorge Enrique Robledo, quien tiene una gran aceptación del público para ganar la carrera al Senado, ha sido 3 veces el senador más votado del país, pero eso no redunda para la carrera presidencial. Seguramente por ello inteligentemente declinó su aspiración y seguirá siendo senador de la Republica. Como velocista mantiene a la también senadora Claudia López, experta en hablar y reaccionar rápido, aunque tendrá que prestar atención ya que sus respuestas a veces son torpes y ocasionan más problemas que aciertos.

La coalición de la “decencia”

Peleándose el carril izquierdo (y el del centro) esta configuración le apuesta a recoger varias expresiones pequeñas de la política nacional que tienen arraigos diversos en los sectores sociales. Para no irse tan a la izquierda cuentan con la multifacética, especialista escaladora y hábil para desmarcarse embalando sola, la ex ministra Clara López.

El seguro jefe de filas (sino no habría convergencia) es Gustavo Petro, el polémico ex alcalde de Bogotá. Quien tiene como principal fortaleza su capacidad de resistencia y sostenimiento. Un duro competidor que se polariza entre odios y amores, tal vez por ello su técnica es zigzagueante.

El equipo Liberal

Mantienen su apuesta tradicional y desgastada como partido histórico. Hicieron una costosa consulta para escoger candidato y para tratar de ocultar su fraccionamiento. Van a la contienda con Humberto De la Calle, especialista en ser “ex”, ha sido ex vicepresidente, ex ministro, ex negociador, ex asesor, ex candidato, en fin, ha participado de alguna manera en todos los gobiernos de los últimos 27 años, un camaleón de la política.

Su trayectoria y capacidad de mimetismo lo hace estar agazapado esperando hacia qué equipo dirigir su mirada. Aun no se define en cuál de los anteriores tendrá llegada pero seguro en alguno de ellos estará. También es posible, dentro de sus múltiples variantes, que este candidato cuente con el apoyo de un coequipero como Rodrigo Londoño (o Timoleón Jiménez), aportando desde el recién ingresado a la vida institucional partido de FARC.  Ya tienen una relación pues se conocieron dialogando (que no negociando) durante 4 años en Cuba.

Vargas Lleras

Competidor especial. Aún no define equipo. Ha preferido irse solo. Es conocido su poca capacidad de acompañarse y su tendencia a solucionarlo todo de golpe. En ese sentido es una apuesta de mucho cuidado, ya que como lo demuestran sus copartidarios en la cárcel, cuenta con brazos ilegales que pueden interferir en la carrera.

Sus variadas técnicas de manipulación y escalamiento lo proponen cercano a la coalición de derecha, de generarse una alianza tal, sería una amenaza fuerte para sus rivales y para todo el país.

El pelotón general

El resto de posibles candidatos que flotan entre su participación directa o en hacer parte de algún equipo fuerte, es diverso y variopinto. Entre ellos están el “rudo” ex ministro de defensa Juan Carlos Pinzón, que espera algún guiño con el ojo derecho. También dentro de este paquete está la renacida para la política gracias al fallo que tumbó su injusta inhabilidad, la ex congresista Piedad Córdoba, ella podría estar como ayudante en un equipo con rasgos de izquierda como el de la Decencia.

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Por lo que se ve, será una competencia dura y muy reñida. Un rasgo muy especial que se vislumbra en el panorama es la posibilidad que tienen sectores alternativos de disputar el poder a los tradicionales. Nuevamente un derrotero histórico recae sobre estos líderes políticos, de lograrse una convergencia más amplia entre la Coalición Colombia y la propuesta de la Decencia, incluso que incluya otros sectores sociales y políticos del país, habrá una posibilidad única de derrotar a la derecha tradicional, mafiosa y corrupta que ha gobernado el país.

Lo más importante es que esta carrera se gana por votación popular, es decir, quien debe ser sujeto de su propio destino será el pueblo colombiano. No puede seguir equivocándose, es momento de cambiar.

 

 

*Ernesto Carmín es columnista deportivo, colaborador en Lanzas y Letras. @ErnestoCarmin