Bicicleta: instrumento de inclusión y libertad

La bicicleta, la cleta, la bici o la cicla, ha sido un elemento que ha acompañado procesos de emancipación, revolución, guerra y  esperanza; actualmente se plantea como una opción de vida y de movilidad en medio de tanta contaminación ambiental. Aquí un interesante recorrido histórico de las distintas caras del mundo donde la bicicleta ha sido la compañera de luchas y de caminos.

Por Daniel Felipe Ordoñez S*. La ciudad típica en horas pico, la congestión vehicular, la conglomeración de las personas que salen de sus casas a trabajar, estudiar y muchos a rebuscar, el ruido, el aire cargado del calor de las personas. Es casi ilusorio ver a ese conjunto de personas las cuales irrumpen en el caos, que ruedan sobre dos llantas y el motor son sus piernas, que a diferencia de los demás de esta escena, van adornando sus rostros con una sonrisa.

¿Qué máquina logrará tal sentimiento en quien la usa? Así es, la bicicleta, el vehículo que no contamina, que lo único que necesita para funcionar es la fuerza producida por nuestro cuerpo, es silenciosa y confiable, es una compañera que te lleva de arriba abajo sin gastar dinero, es una máquina sin lugar a duda perfecta, es la máquina del futuro creada hace 200 años, es en muchos sentidos un acto de revolución, el hecho de que contrariemos el sistema establecido, el hecho que no hagamos parte de la masa, sin duda, la bicicleta es un vehículo capaz de producir libertad verdadera y pura.

Por estas razones y más, la bicicleta se ha hecho a un gran lugar en la historia de la humanidad, la cual merece ser conocida y transmitida.

Históricamente podemos remontarnos a los primeros diseños encontrados en los bocetos de Leonardo Da Vinci de finales del siglo XV, posteriormente, en 1816, el inventor alemán Karl Kreis, crea, aún sin pedales, un vehículo de dos ruedas que se movía simulando el movimiento del cuerpo al correr, era llamada máquina de correr (laufmaschine), con un sistema de dirección integrado. En 1840 se empezaron a implementar los primeros sistemas de pedales, pero sólo hasta 1885 que John Starley creó la bicicleta de seguridad Rover, se conoció la más aproximada a las bicicletas de hoy en día, con un sistema de engranajes, cadena, neumáticos y frenos. Las bicicletas de seguridad Rover al ser tan cómodas y seguras impulsaron el uso de la bicicleta, esto contribuyó también a que en Francia y Estados Unidos se empezaran a abrir fábricas para la construcción de las mismas (DUCLO, S.f). En la actualidad, usamos modelos similares a las bicicletas de seguridad con cambios en materiales y transmisión que las hace aún más prácticas y cómodas.

La historia de la bicicleta es fascinante y extensa, como era de esperarse, no sólo se quedó en máquina que usamos para movilizarnos, lo que la hace tan relevante en la historia es ese agente de libertad que la caracteriza, por lo tanto es necesario traer a colación algunos de los tantos momentos coyunturales en los cuales la bicicleta trascendió de ser un objeto a convertirse en expresión de libertad, inclusión y esperanza.

En el siglo XIX, la bicicleta pasó de ser un vehículo a ser un instrumento de igualdad, en un símbolo de libertad para todas las mujeres de la época e incluso influyó en los movimientos sufragistas. Montar en bicicleta para las mujeres en este periodo suponía un verdadero desafío, ya que los hombres lo consideraban indecoroso, peligroso para su salud y que además, dañaría la estructura de la familia, todo esto con el único fin de reprimirlas, por lo cual la bicicleta se empezó a convertir en la manera contundente de protesta de las mujeres en contra del machismo. Susan Anthony considera que la bicicleta es el objeto que más contribuyó en la emancipación de las mujeres: “Le proporciona sensación de libertad y seguridad en sí misma. Cada vez que veo una mujer sobre una bicicleta me alegro, porque es la imagen de la libertad”, dijo en una entrevista realizada en 1896, las mujeres empezaron a nombrar la bicicleta como ‘’la máquina de la libertad’’ (Vaquerizo, 2017).

La bicicleta también hizo parte de conflictos bélicos. En la Revolución Rusa de 1917, cuando el Gobierno estaba reunido en el Palacio de Invierno de Petrogrado, fue rodeado por un batallón ciclista que, en marco del proceso revolucionario, conllevó a que el régimen zarista dimitiera y cediera el poder a Soviet de Petrogrado, precedido por Lenin. En la segunda guerra mundial fueron relevantes y existen extensas cantidades de relatos y momentos en las cuales la bicicleta fue protagonista, como el caso de los spyciclist alemanes que rodaban por las montañas y valles de Europa recolectando fotografías para la inteligencia, o las BSA británicas, pequeñas bicicletas plegables que sirvieron al escuadrón de paracaidistas ingleses a reagruparse al tocar tierra y los escuadrones caza tanques de la HJ (Hitler Jugend) (Almuneda, 2010).

Pero, en medio de su uso para acciones bélicas, siempre se puede vislumbrar rayos de esperanza, de libertad, de inclusión, es el caso de Gino Bartali, tres veces ganador del giro de Italia y dos veces del Tour de Francia, nunca contó lo que hizo durante la guerra y los detalles de esto salieron a la luz hacia el año 2000 tras su muerte. Su carrera estaba en lo más alto cuando la guerra se gestaba en Europa, en 1936 ganó su primer giro de Italia y en 1938 su primer Tour de Francia, Mussolini creía que si un italiano ganaba un Tour, legitimaba su ideología de raza superior, tras ganar, Bartali declinó el reconocimiento que Mussolini quería ofrecerle (Crutchley, 2014).

Mussolini publica ‘’El manifiesto sobre la raza’’, que buscaba arrebatarle a los judíos que vivían en territorio Italiano. Bartali, recibe una petición sin duda riesgosa: unirse a la red secreta para proteger judíos y otras personas que podrían encontrarse en peligro por el régimen fascista de Mussolini; entonces Bartali se convirtió en una especie de mensajero, el cual transportaba fotografías y documentos elaborados por imprentas clandestinas que ayudarían a las personas en riesgo a pasar desapercibidas por la policía secreta fascista. Justificaba sus largos trayectos en bicicleta como entrenamiento preparatorio para las competencias de nivel mundial en las que era partícipe, escondía sus encargos en el marco y manubrio de su bicicleta para no levantar indicios de sospecha de la policía secreta fascista (Crutchley, 2014). Bartali mantuvo esto en confidencia hasta el año 2000, cuando salió a la luz este acto de heroísmo; otra vez la bicicleta transmutaba en lo intangible, se convirtió en libertad y esperanza.

Para finalizar, cabe traer a colación un caso más reciente, las ciclistas afganas que a su manera replican el gran avance de las mujeres con este mismo vehículo en el siglo XIX. Se trata de un grupo que se prepara para competir en los juegos olímpicos del 2020, que transitan por las carreteras del país expuestas a las miradas de reproche e insultos, pedaleo a pedaleo luchan contra los prejuicios que su cultura les ha impuesto. ‘’Para nosotros, la bicicleta es el símbolo de la libertad”, son las palabras de Marjan Sidiqi, de 26 años, que hace parte del equipo. No buscan hacer política en bicicleta, su razón es simple, disfrutan el hecho de rodar. En las mañanas, se ponen casco, uniforme, ponen a punto sus bicicletas y salen a entrenar, esperando los cotidianos comentarios despectivos, pero con la frente en alto (EL PAIS, 2014). Luchan por sus derechos, lo que hacen sin duda es un acto de libertad, la búsqueda de inclusión dentro de una sociedad estigmatizada, ellas saben bien que si no lo hacen, nadie más lo hará.

Este vehículo, el cual vemos pasar por las calles de la urbe, desapercibidos, ha logrado calar en los corazones de las personas que en el transcurso de la historia han luchado por un espacio, por liberarse de las ataduras, por un cambio verdadero, ha sido la lanza y escudo de batalla de esa parte de la sociedad que siempre ha luchado por la inclusión, las mujeres que se levantaron en el siglo XIX, las mujeres afganas que rompen el esquema cultural, que pedalean contra el prejuicio. Bartali, que pudo percibir que las más duras cimas se encontraban en los estigmas y prejuicios de una sociedad, cimas que se comparaban a la Copi en Italia o el Tourlamet en Francia, aunque fuese un experimentado escalador.

La bicicleta por sí misma, es eso, una bicicleta, sólo cuando nosotros nos paramos en los pedales, y empezamos a avanzar es cuando ella se transforma, se combina con nuestros pensamientos, nos ayuda a escapar del caos, nos libera, nos incluye en la sinfonía de la vida. Espero que este recorrido histórico de lucha, esperanza y libertad logre convencerlo, lo invite a hacer parte de la historia, a hacer parte del cambio.

BIBLIOGRAFÍA

Almuneda, Martín. (2010). Las bicis de la guerra. 25 de Agosto, 2017, de La bicicleta.es Sitio web: http://www.bicicleta.es/noticias/ficha/las-bicis-de-la-guerra

Crutchley, Peter. (2014). La épica historia del ciclista italiano que salvó judíos con su bicicleta. 25 de Agosto, 2017, de BBC MUNDO Sitio web: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140509_ciclista_judios_segunda_guerra_italia_mz

Duclo, Dana. (S.f). Historia de la Bicicleta. 25 de Agosto, 2017, de Learning A–Z Sitio web: https://www.davis.k12.ut.us/cms/lib/UT01001306/Centricity/Domain/12572/raz_lm27_historyofbicycle_sp_clr.pdf

EL PAÍS. (2014). Mujeres afganas montan en bicicleta como símbolo de libertad. 27 de agosto, 2017, de EL PAÍS Sitio web: http://www.elpais.com.co/mundo/mujeres-afganas-montan-en-bicicleta-como-simbolo-de-libertad.html

Vaquerizo, Teresa. (2017). Así se convirtió la bici en un símbolo de libertad para la mujer. 25 de Agosto, 2017, de EL PAÍS Sitio web: https://smoda.elpais.com/moda/asi-se-convirtio-la-bici-simbolo-libertad-la-mujer/

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*Daniel Felipe Ordoñez S: estudiante de cuarto semestre de Ciencia Política en la Universidad del Cauca. Temas de interés: Urbanismo, Movilidad, Desarrollo sostenible.

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A 44 años de la muerte de tal vez el más grande poeta del siglo XX, Neruda, les recomendamos la película “El cartero”  (Il Postino), en la cual una de sus más emotivas escenas precisamente la protagonizan: Neruda, el cartero y su bicicleta.

Oda a la bicicleta

Iba
por el camino
crepitante:
el sol se desgranaba
como maíz ardiendo
y era
la tierra
calurosa
un infinito círculo
con cielo arriba
azul, deshabitado.

Pasaron
junto a mí
las bicicletas,
los únicos
insectos
de aquel
minuto
seco del verano,
sigilosas,
veloces,
transparentes:
me parecieron
sólo
movimientos del aire.

Obreros y muchachas
a las fábricas
iban
entregando
los ojos
al verano,
las cabezas al cielo,
sentados
en los
élitros
de las vertiginosas
bicicletas
que silbaban
cruzando
puentes, rosales, zarza
y mediodía.

Pensé en la tarde cuando los muchachos
se laven,
canten, coman, levanten
una copa
de vino
en honor
del amor
y de la vida,
y a la puerta
esperando
la bicicleta
inmóvil
porque
sólo
de movimiento fue su alma
y allí caída
no es
insecto transparente
que recorre
el verano,
sino
esqueleto
frío
que sólo
recupera
un cuerpo errante
con la urgencia
y la luz,
es decir,
con
la
resurrección
de cada día.

(Pablo Neruda)