Un huracán llamado ETECSA

El paso del huracán Irma por el Caribe dejó estragos en diferentes países como en Cuba; donde se reportan 10 muertos y cuantiosos daños materiales en gran parte de su territorio. A su vez, ha generado debates en la población cubana frente al servicio de ETECSA ante emergencias como el paso del huracán y el derecho a la información. Aquí algunas importantes observaciones del historiador cubano Daysel Pimentel

Por Daysel Pimentel*. En términos de acciones preventivas de desastres naturales no se puede negar que Cuba es una potencia en Defensa Civil, ha sido reconocida por cientos de países, entre ellos los EEUU tan obcecados en acabar con los logros revolucionarios. Sin embargo, instituciones estatales como ETECSA, el monopolio de las comunicaciones en Cuba, ha recibido fuertes críticas por parte de los cubanos de a pie debido a que no se ha propuesto ningún plan de emergencia ante situaciones excepcionales como lo es un huracán.

Cierto es que la cobertura nacional del sistema informativo de la televisión cubana ha mantenido todo el tiempo la comunicación y la información sobre los pormenores del paso del huracán. No obstante, aquellos que hemos sufrido el paso de un huracán en Cuba sabemos que la electricidad es un bien preciado que no siempre nos acompaña en estos momentos. La caída de algún poste, cable o árbol que afecte el tendido eléctrico es suficiente para que nos acompañe un apagón por varios días. En contraste, cerca de cuatro millones de cubanos cuentan con servicio telefónico de prepago, y es ahí donde ETECSA ha visto una oportunidad de enriquecimiento mediante sus sms (servicio de mensajería) Premium de 16 centavos de CUC (Peso Convertible Cubano), costo que representa un gasto considerable para miles de cubanos promedio.

Con respecto a la legislación sobre los modos y formas de obtener y difundir la información, el Código Penal no especifica ningún delito vinculado a la venta de información ante desastres naturales. Por lo anterior, no es posible denunciar a ETECSA por enriquecimiento ilícito pues sus tarifas son aprobadas por el Ministerio de Finanzas y Precios. Es importante recordar que ETECSA es una institución estatal que está destinada a brindar un servicio de calidad a la población y que, al ser una empresa socialista, tiene un fin social. Su misión “Brindar servicios de telecomunicaciones que satisfagan las necesidades de los clientes y la población, así como respaldar los requerimientos del desarrollo socio-económico del país con los resultados que de la empresa se demandan” queda en entredicho con acciones como esta.

A la cual se le suman varios atenuantes, por ejemplo: la eliminación de la “oferta” de recarga de este mes, servicio que permitía que externos costearan el servicio telefónico de algún conocido dentro de la Isla, esta disposición se aprueba en el momento en que más se necesitaba la comunicación mediante la recarga amiga o familiar desde el exterior. Además, las constantes interrupciones en los puntos de WIFI en la isla, cuando se debió haber cesado el servicio solo en aquellos puntos que podrían haber estado en riesgo de destrucción. Con respecto a las tarifas es importante mencionar que no es un servicio barato, de hecho es la telefonía móvil más alta mundialmente en relación al salario medio. Con respecto a la tarifa de la telefonía fija es muy barata, más no accesible pues la telefonía inalámbrica no llega a todos los poblados.

ETECSA pertenece al Estado, al pueblo que “es el dueño de los medios de producción”. Entonces, si nosotros como pueblo nos sentimos agraviados por una institución del Estado, de la cual somos dueños,  y no podemos hacer nada al respecto ¿Somos verdaderamente los dueños? La explicación sería que hay dos pueblos, nosotros el pueblo en minúscula y ellos, el Pueblo en mayúscula, que según Walter Lippmann sería el pueblo que vota y el Pueblo que dirige. Lo interesante es que Lipmann es un representante del liberalismo democrático y nosotros somos una sociedad socialista, al menos nos jactamos de eso, donde en la práctica debe existir un solo pueblo, aunque vemos que en efecto, estamos más cerca de Lipmmann que de Marx.

En resumen, quitando las dudas de si ETECSA es o no una empresa socialista en la práctica, formalmente, institucionalmente, es una empresa de carácter social destinada a satisfacer las necesidades de los clientes. Aquí no vale el dicho cubano “a falta de pan casabe”, porque esto no se trata de gustos y necesidades culinarias, se trata del derecho  a la información. Afortunadamente la solidaridad del pueblo cubano es bien conocida y sabemos que mientras exista alguien con un radio, una tv portátil o con la posibilidad de darse el lujo de un sms de ETECSA, compartirá la información con su vecino demostrando que la voluntad humana puede más que cualquier política descabellada de cobrar por la información en medio de un desastre natural. La historia juzgará qué huracán nos ha hecho más daño, si Irma o ETECSA.

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*Daysel Pimentel Martínez, Licenciado en Historia por la  Universidad de Camagüey, maestrante en Historia y Etnohistoria en la ENAH. Ha colaborado para la columna de América Latina, circulando Información tejiendo redes de Somos el medio y Surco Infomativo desde 2015 en la Ciudad de México.