Iniciativas de política pública de asentamientos vs la lógica del cemento para Neiva

 

Uno de los principales conflictos territoriales urbanos es el déficit de vivienda que se da paralelo al aumento de los asentamientos en las ciudades; Neiva es un ejemplo de esta situación, frente a lo cual los movimientos sociales y populares vienen dando la pelea tanto en escenarios sociales como institucionales, debatiendo el actual modelo de ciudad y haciendo propuestas para la vida digna.

Por Rolando Centeno Tapiero*: Revisar los conflictos territoriales urbanos en la ciudad de Neiva, sugiere pensar la existencia de importantes debates para la superación de la problemática de vivienda y la pervivencia de la visión inversionista de propiedad horizontal. Las últimas actividades que han desarrollado diferentes expresiones populares y comunitarias en la ciudad, sumadas a las oportunas iniciativas políticas de líderes sociales que promueven la lucha institucional, cuyo desarrollo ha generado opinión pública alrededor de los asentamientos subnormales, contrastan la triste inversión del gobierno local que da continuidad a la lógica del “desarrollo” urbano de la infraestructura.

En la actualidad, se registran alrededor de 92 asentamientos subnormales en Neiva, sin embargo, con el notable crecimiento en el último año de estas situaciones precarias de vivienda, se puede ubicar un estimado de más de 100 asentamientos. Al revisar el informe de gestión de la administración municipal, referenciado para el año 2016, se evidencia que en el año 2015 se presentaron 2.360 familias como población vulnerable ante posibles desastres naturales, equivalente a 6.897 personas; comparado con 3.459 familias para el año 2016 y un total de 12.478 personas como población vulnerable en el respectivo año, teniendo presente que el 70% de esa población se encuentra ubicada en asentamientos de la comuna 8, 9, y 10. Sumado a lo anterior, se hace necesario anotar que muchas de estas viviendas ubicadas en las comunas mencionadas, no cuentan con las garantías básicas de servicios públicos para el desarrollo de unas condiciones dignas para sus habitantes.

Los datos anteriores disienten de manera no muy lógica con los informes de déficit cualitativo de vivienda en el municipio. Mientras que el número de asentamientos toma un carácter ascendente, el déficit de vivienda disminuye; dado que del año 2013 al 2016, se evidencia un déficit que desciende del 25% al 21,68%, queriendo decir ello que más habitantes de la ciudad de Neiva cuentan con vivienda en estos tres últimos años, situación que no se refleja en la realidad, en tanto que, el número de asentamientos subnormales son cada año mayores en con condiciones de precarización habitacional.

Ante este panorama de precariedad de vivienda y el incremento de asentamientos, en el año 2016 se aprobó en el Concejo Municipal la Política Pública de mejoramiento de asentamientos. En dicho acuerdo se plantea algo novedoso que los entes territoriales a nivel nacional pueden desarrollar desde su autonomía administrativa y financiera, para realizar inversión social y superar demás problemas sociales que aquejan los centros urbanos; aquí nos referimos a la implementación del mecanismos de cobro de Plusvalía para el mejoramiento de asentamientos y la inversión para vivienda. No obstante, la implementación de dicho mecanismo de contribución fiscal, “pisa cayos”, en las grandes superficies y en una supuesta valoración de constructoras, inversionistas y especuladores de bienes inmobiliarios es un retroceso para la generación de empleo y desarrollo urbano; discusión que se empieza a abordar desde el campo institucional y social.

Un segundo mecanismo que contempla dicha política pública hace referencia al establecimiento de un banco inmobiliario. Allí es importante anotar que los municipios, a partir de las iniciativas o proyectos de vivienda social, plantean la posibilidad de diseñar e implementar un banco de tierras mediante empresas de vivienda pública y así, poder desarrollar acciones que contrarresten la especulación inmobiliaria y se supere la precariedad y déficit habitacional.

Ante estas oportunas iniciativas exigidas por las expresiones sociales y asumidas por líderes cuya representatividad política se desarrolla en el campo institucional, también se observa una lógica de gobierno local que implementa una política tradicional del cemento. Aquí nos detenemos en expresar que una bandera del gobierno municipal de Neiva, y como se está implementando en las ciudades intermedias de Colombia, es el diseño de los Sistemas Estratégicos de Transporte Urbano; proyectos que en su carácter de “desarrollo” de las ciudades, son trazados bajo la política nacional y con el visto bueno del Banco Mundial, en el entendido que este tipo de supuestos avances en infraestructura y movilidad, le otorgarán mayores niveles de competitividad a los centros urbanos. Para el caso de Neiva, a costa del desmedro y desaparición de zonas verdes, corredores de arborización que poseen 20 años de producción de oxígeno (valor de difícil cálculo para el fisco municipal y nacional), esta obra de transporte asciende a los 300 mil millones de pesos, que en parte está financiada por recursos propios del municipio, recursos de la nación y créditos del Findeter; dejando así niveles considerables de endeudamiento para el ente territorial y a costa de una aventurera y siniestra sostenibilidad financiera para la ciudad.

Este panorama suscita dirigir la reflexión alrededor de las necesidades y lo verdaderamente esencial para las ciudades. Empezando por discutir las nociones y la apuesta en práctica de la acción política en el territorio y el desarrollo de la territorialidad; contemplando la urgencia de superar los fenómenos socio ambientales, más allá de las precariedades de vivienda que es posterior al ordenamiento del territorio; donde juegue un papel primordial la defensa del agua, de la protección y blindaje de las zonas de importancia ambiental fuera de los proyectos minero energéticos. Discutiendo así el modelo de ciudad que reclaman las expresiones sociales y populares en la construcción de escenarios para el buen vivir.

* miembro de Poder y Unidad Popular -PUP- de Neiva.