“Programa de Formación Política” del CEPIS.

La formación desde la educación popular como apuesta emancipatoria, implica procesos sistemáticos, reflexivos y conscientes de la realidad; la CEPIS de Brasil en su “Programa de formación política” (2011) habla de esa formación como instrumento político y pedagógico, con unos ejes, unos contenidos y unos niveles de formación, fruto de experiencia de educación popular junto a los movimientos sociales, en lo que ellos mismos denominan “asesoría militante”.

Por CEPIS* (2011):

  1. Sobre la formación

Ha sido común, en tiempos de crisis, considerar la formación como un remedio para todos los males. Con esa visión, la formación parece establecerse sobre los procesos concretos de lucha y organización popular o quedar reducida a un mero repase de informaciones y conceptos, a través de cursos, seminarios e charlas. Esas actividades ofrecen informaciones interesantes, pero no se transforman en conocimiento, como un elemento que califica los dirigentes para encarar los desafíos cotidianos de la vida en sociedad.

En los tiempos actuales, los “teóricos” post-modernos y neoliberales reducen la formación a un proceso de capacitación. Es decir, es un adiestramiento de personas para la realización eficiente de políticas pensadas, desde encima y desde afuera. Así, la formación pierde su papel transformador y genera una militancia tímida, poco crítica, comportada y reproductora de la dominación.

Otra tentativa, igualmente nociva, es tirar de la formación popular su contenido clasista y reducirla a procesos de aprendizaje que acentúan los procedimientos pedagógicos y resultan en una falsa sensación de participación. Esa despolitización de la educación hace parte de una estrategia que torna a los educadores simples monitores, peritos en dinámicas de grupo, animadores de plateas o ejecutores de políticas preestablecidas.

En respuesta a la des-caracterización de la formación frente a un proceso político y pedagógico, varios grupos vuelven a “retomar los manuales” con la intención de inculcar conceptos y teorías, con una visión dogmática, autoritaria y academicista. Por eso, sus cursos tratan de “derramar paquetes” predeterminados, con encaje de temas sin una lógica interna articulada. Esa práctica expresa un concepto de formación que acumula exposiciones, asuntos, etc., donde los “profesores” manipulan “verdades” y temas de moda, a veces, en contradicción con la orientación del grupo que promueve la actividad.

La formación que proponemos tiene como objetivo calificar militantes políticos capaces de elaborar respuestas a los cuestionamientos actuales, para obtener conquistas para el grupo específico y para el conjunto de la clase trabajadora. Esa formación trata de temas concretos, coyunturales e históricos, también incorpora temas actuales como relaciones sociales de género, visión ecológica, respeto a las diferencias […]. Es una formación dirigida a sujetos organizados de la lucha popular que estudian, intercambian experiencias y piensan en la contribución de los trabajadores para el desarrollo de la sociedad.

  1. Concepción de Formación

Entendemos “formación” como un proceso dialéctico de traducción, reconstrucción, creación y socialización del conocimiento que capacita personas para leer e interpretar críticamente la realidad socio-económica/política/cultural, con la intención de transformarla. Tal concepción presupone influir en lo cotidiano y en el modelo de desarrollo. Pues, es una apropiación crítica de los fenómenos y sus raíces que buscan entender el proceso de la lucha de clases y crear una conciencia crítica para romper con las diferentes formas de alienación y permitir descubrir la realidad y la creación de lo nuevo, del futuro. Por eso, el conocimiento permanente de la realidad debe ser prioridad en la formación de cuadros, como condición para una elaboración que posibilite una inserción social consecuente.

Es la posibilidad de obtener conquistas concretas, o la lucha, para no perder derechos que llevan a la clase trabajadora a movilizarse y hasta buscar la raíz de la explotación. Por eso, es la formación el proceso que contribuye para desvendar la raíz de los fenómenos y despertar la conciencia de la clase oprimida. Esa toma de conciencia lleva a la clase explotada a la decisión de participar y de luchar por su dignidad y por sus derechos.

Entonces, la formación es un instrumento político y pedagógico capaz de: a) volver común la propuesta de una clase; b) calificar la militancia para la lucha de clases elevando su nivel de conciencia; c) transformar el conocimiento en fuerza material para transformar la realidad; d) facilitar la apropiación de contenidos y de la metodología participativa; e) incorporar la masa trabajadora como protagonista; f) comprometer a las personas envueltas, con la reproducción creativa del aprendizaje.

La pedagogía de esa formación, conforme el momento del grupo participante, a veces, parte de lo local para lo general (método inductivo) y, otras veces, va de lo general a lo particular (método deductivo). En todos los casos, el camino debe ser participativo porque la metodología popular se caracteriza por la incorporación de las personas como protagonistas. Esa convicción ayuda a la superación del dogmatismo, del sectarismo o de la adoctrinación porque exige el envolvimiento corresponsable de los participantes, en el transcurso de todo el proceso de formación. Por eso, en su trayectoria, ese proceso formativo debe llevar en cuenta la interacción de cuatro elementos básicos:

  • Las necesidades de la clase trabajadora manifestadas en demandas, anhelos y reivindicaciones relacionadas a su interés concreto.
  • El querer de los educadores, con su visión de mundo, opción de vida y acumulo de conocimiento de la práctica social (teoría).
  • El contexto del proceso, pues, las personas están situadas en una tela de relaciones económicas, históricas, culturales, religiosas, interpersonales, políticas y sociales.
  • La disposición para el intercambio donde las partes se comportan como protagonistas, ejerciendo papeles específicos, en una intensa interacción y tensión.
  1. Ejes de la formación

El proceso de formación exige una política de formación que organice un programa sistemático y continuo de las actividades de formación. Proponemos estructurar el programa de formación politica, en torno de cuatro ejes de contenidos:

3.1 – Contenidos relacionados a la ciencia y teoría.

Este eje afirma la necesidad de apropiarse de los conocimientos acumulados de la práctica social nacidos de la lucha por la sobrevivencia, la lucha de clases y las experiencias científicas de la sociedad. Es la constatación de que la lucha popular no se reduce apenas a un acto de voluntad o de fuerza, individual o colectiva; ella se basea también en fundamentos sólidos y objetivos que le dan sustentación. La teoría y la ciencia ofrecen conceptos, categorías de análisis y experiencias históricas que ayudan a analizar los desafíos del presente y a inspirar la proyección de alternativas para el futuro. Junto con los fundamentos científicos y los intereses de cada sector profesional, la formación aborda nociones de filosofía, economía política, historia[…] presentes en los pensadores clásicos, de varias nacionalidades y diferentes experiencias. Son conceptos como: trabajo, estado, poder, luchas sociales, capitalismo, salario, dependencia, socialismo, clases sociales[…].

3.2 – Contenidos relacionados a la elaboración política.

El proceso de formación debe ayudar a la militancia a responder cómo se formula una propuesta de lucha, teniendo frente a sí los desafíos del presente, la inspiración de la teoría y de la práctica social. Este eje se refiere a la exigencia de hacer política: analizar la realidad, elaborar estrategias, proponer tácticas apropiadas, crear planos de lucha, organizar, fomentar y crear la lucha de clases, cuidar de la política de alianzas, pensar en independencia financiera, la comunicación con la base y la sociedad[…]. Por eso, considera que, además de estudio sistemático, es indispensable la lectura (libros, revistas, periódicos, romances…), la producción de material, la participación en seminarios, intercambios, viajes[…].

3.3 – Contenidos relacionados a la práctica pedagógica.

Este eje reúne los contenidos que se relacionan con el “Cómo trabajar con el pueblo”. Porque no basta dominar conceptos, proponer planos estratégicos… Es necesario tener la capacidad de vivenciarlos, aplicarlos, divulgarlos para convencer a la propia categoría y al conjunto de la clase. Todo eso requiere: conocer la realidad, descubrir lideres, animar, formar, movilizar, organizar, articular y llevar los trabajadores a la lucha por sus intereses cotidianos e históricos. Por eso, este eje trata de la postura pedagógica y didáctica, de la metodología, del trabajo de base, de la historia del propio movimiento, de las relaciones de género, de la comunicación y expresión, de las dinámicas de grupo[…].

3.4 – Contenidos relacionados la mística y los valores

Los contenidos de este eje tratan del espíritu que anima a la militancia. Son temas transversales a ser insertados, en todos los momentos del proceso de formación. Ellos hablan de la postura, personal y colectiva, expresas en principios y valores: ética de clase, espíritu de humildad, de sacrificio, de superación, de solidaridad, de compañerismo, de amor por el pueblo[…] y, sobretodo, de la pedagogía del ejemplo. Esa mística se expresa en las actitudes personales, en los testimonios y gestos de belleza, alegría, garra, fiesta[…]. Esas prácticas vividas, de forma individual y colectiva, ayudan a alimentar el compromiso.

  1. Niveles de formación

EL contenido de un programa de formación debe ser igual para todas las personas que participan de un proceso de lucha y organización sindical. Pero, necesita siempre considerar los diferentes niveles de incorporación y de conciencia de los participantes. Así, la atención debe estar en la dosis exacta para cada tipo de público, en determinada situación. Aunque no existan límites exactos, históricamente se acostumbra dividir el público participante en base, militantes y dirigentes.

  • EL objetivo de la formación de base es fortalecer a la persona en su cuerpo, mente y corazón e incentivar su participación. Su importancia está en la comprensión de la explotación, en el rescate de su identidad y contenido, en la construcción de la confianza, en el incentivo al intercambio de experiencias. Entre los temas de base están: la historia de la propia organización, las formas de lucha, la metodología popular, las relaciones sociales de género, los principios y valores de la militancia[…] siempre ligados a los temas de la lucha cotidiana, expresados como banderas de lucha – derechos laborales, sociales y providenciarios, salario, jornada, condiciones de trabajo, legislación[…].
  • EL objetivo de la formación de militantes es rescatar conceptos como instrumentos de análisis para leer la realidad de la explotación y proyectar salidas. Entre los temas están: trabajo, historia de la sociedad, explotación, dominación, lucha económica, lucha política, organicidad […] además de temas encontrados en los clásicos de varios tiempos y naciones – método, dialéctica, modos de producción, capitalismo, socialismo[…].
  • El objetivo de la formación de dirigentes es la elaboración de una estrategia política y su constante adecuación, a la luz del conocimiento de la realidad, de la teoría y del ánimo del pueblo. Entre los temas están: planificación y evaluación, análisis de coyuntura, las pautas nacionales, la construcción de estrategia y táctica, el plan de construcción de la organización, el programa de formación, el modelo organizativo, la política de alianzas, la independencia financiera, la comunicación[…].
  • EL objetivo de la formación de formadores es preparar cuadros, procedentes de las propias organizaciones populares que tengan compromisos, habilidad y gusto personal para ser formadores. En la vida de las organizaciones, la misión prioritaria de los formadores es traducir, recoger y repasar contenidos, propuestas y experiencias que interesan a la lucha y a la organización. Fuera de dominar los contenidos, los formadores necesitan especializarse en el dominio de la pedagogía participativa.
  1. Algunas observaciones sobre la formación

En la política de formación, los procesos de formación sistemática necesitan de cuidados que garanticen su eficiencia, eficacia y continuidad. Enseguida destacamos algunos cuidados a ser observados en el proceso:

5.1 – Formación y asesoría

Existen diversas actividades formativas – cursos, lecturas, debates, elaboraciones, la propia lucha, articulaciones, aciertos, negociaciones[…]- que son partes esenciales del proceso de formación. Pero, es común hablar de formación cuando existe una programación sistemática, con contenidos elaborados y previstos. La asesoría és también formación; ella se realiza junto a las direcciones, en forma de acompañamiento de un grupo. Esa práctica es posible cuando se genera un ambiente de confianza y complicidad. Su contenido puede ser: el análisis de coyuntura, la elaboración de una propuesta política, la formulación de un plan estratégico o la permanente evaluación y planificación de las actividades.

5.2 – Cuerpo de colaboradores

La formación política, además de ser crítica, debe tener una intencionalidad. Por tanto, exige rigor en la selección de la lista de asesores cuya característica es la disposición de colocarse al servicio de la organización popular. Pues, no se trata de llevar la clase trabajadora a los centros académicos (que continúan importantes como centros de investigación y elaboración de conocimientos), se trata de acoger intelectuales y educadores comprometidos, para contribuir en los espacios políticos de formación.

5.3 – Lecturas

Es importante señalar que el proceso de formación es hecho, principalmente, por el esfuerzo individual de estudio de cada persona. Las actividades colectivas de formación ofrecen herramientas y estímulos de lectura, promueven el debate y sugieren pistas de profundización y continuidad. Pero, es indispensable el esfuerzo personal de lectura, dentro del campo político, histórico, técnico y cultural. Cada militante, junto con las lecturas relacionadas a los temas de las actividades de formación, necesita tener una lista significativa de literatura que incluya poemas, romances, filmes, artículos, sitios de internet, dibujos[…].

 

*CEPIS: Centro de Educação Popular do Instituto Sedes Sapientiae. Es un centro de formación y asesoría político-pedagógica, desde 1977 hace procesos de educación popular junto a los movimientos sociales y populares de Brasil. Ver: http://www.albamovimientos.org/2016/04/formacion-la-experiencia-del-cepis-sp-por-ranulfo-peloso/