Homenaje a Francois Houtart: “Lo más digno siempre será luchar y no callar”

Emotivo relato de la ceremonia de despedida al sociólogo y teólogo de la liberación, quien falleció en Quito el pasado martes 6 de junio.

Por Lorena Romo Muñoz*. Corría el mes de abril de 2016 y yo estaba ansiosa por encontrarme en Quito con el profesor de Camilo Torres Restrepo: así conocí a Francois Houtart.

Recuerdo que el mensaje de nuestro primer contacto decía: “Muy estimada Lorena: cuando quieras llámame por tel. Será un placer encontrarnos”. Llegó el día en el que, por fin, nos pudimos encontrar, pues su apretada agenda de viajes y compromisos internacionales le ocupaban la mayoría de su tiempo.

Cuando lo vi, sentí de inmediato tranquilidad, mucha paz, algo que no sentía hacía más de ocho meses. Con un profundo abrazo sentí la cercanía con una historia escrita con radicalidad y amor, me sentí más cerca de Camilo, de la historia de nuestros pueblos que siguen en resistencia. Sus palabras desinteresadas y llenas de aliento siguen grabadas en mi alma.

La mañana del pasado martes 6 de junio tuve una charla ligera pero provechosa con una compañera de la universidad. Ella está terminando una maestría en Flacso y, en éste último tiempo, viene estudiando con mucho compromiso la historia de Camilo Torres y de la Teología de la Liberación. Esa mañana, en la que recién nos conocíamos, hablamos indudablemente de Houtart.

Parecía que lo invocábamos por sus memorables escritos sobre el padre Camilo, el amor eficaz y como un sacerdote comprometido con la lucha de los de abajo. Le decía yo que debía leerlo, que tenía un libro que quizás le serviría. Al llegar a mi casa encontré en las redes sociales una publicación lamentable: eran las 10 de la mañana y los periódicos de Quito registraban el fallecimiento de Francois. Fue inevitable no sentir un dolor y una tristeza profunda. Él parecía de esas personas que nunca se irían. Pero así fue.

Su despedida fue en un lugar muy emotivo: el Instituto de Altos Estudios Nacionales del Ecuador, que fue la casa del padre durante su permanencia en este país. Un auditorio lleno de emociones, una misa campesina y popular, sonrisas y nada de llanto. Saludos de todos los rincones del planeta. Personajes de la vida pública del Ecuador, líderes sociales de diferentes organizaciones y la academia ecuatoriana elevaron sus voces de gratitud al padre Francois por su compromiso con las luchas del pueblo y su presencia en los tiempos de cambio del país.

Colombia también se hizo presente con los delegados de la mesa de negociación del ELN en Quito y Lilia Solano, quienes resaltaron su compromiso con la paz de nuestro país.

La Vía Campesina resaltó la vocación internacionalista de Houtart, su valiosa incidencia en la discusión teórica por un nuevo paradigma para la vida: el bien común de la humanidad. La defensa de la tierra libre de transgénicos y soberana era, sin duda, una de las apuestas más relevantes dentro de sus luchas.

Houtart denunció sin cansancio uno de los etnocidios recientes más dolorosos: el 18 de mayo de 2009 el Ejército de Sri Lanka perpetuó uno de los hechos más crueles del siglo XXI, auspiciado por Estados Unidos y el Reino Unido. El gobierno de la Isla procedió a exterminar a más de 150 mil tamiles, que se ubicaban en el norte y oriente de la isla. Este hecho, invisibilizado por los grandes medios, se convirtió en uno de los motores de la acción política internacional de Francois en los últimos años. Representantes del pueblo tamil también hicieron presencia en la despedida a este hombre de los pueblos.

Y así podría mencionar todas las intervenciones con las que le dieron gracias a su acción comprometida en nuestra América y el mundo entero. Pero me quedo con las palabras finales de la asistente del padre, quien nos invitó a seguir el ejemplo y la humildad de este grande que regó muchas semillas que deben ser recogidas.
Aun cuando todo parece adverso, lo más digno siempre será luchar y no callar. Eso aprendió y predicó Houtart, y en eso coincidimos todos. La grandeza de los hombres y las mujeres de nuestros pueblos se vivencia día a día, las personas como él hacen parte de la eternidad, de ellos y ellas es la vida eterna.

Francois está hoy junto a Camilo, a Manuel, a Romerito, a Leónidas Proaño y a otros tantos sacerdotes que han hecho del cristianismo una práctica de amor, una práctica radical de amor a los pobres.
El legado de la iglesia de los pobres sin duda ha marcado la historia de resistencia en América Latina. Como decía monseñor Arnulfo Romero: “Es inconcebible que se diga a alguien ´cristiano´ y no tome, como Cristo, una opción preferencial por los pobres”. Estamos llamados y llamadas a seguir esa lucha que está del lado del corazón, de la vida.

Quito, 8 de junio de 2017
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*Lorena Romo Muñoz es Politóloga y maestrante de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Andina Simón Bolívar.