¡A Luchar! en el Valle y el Huila: “Jalonamos las más importantes luchas”

En el Huila ¡A Luchar! se nutrió de la confluencia del movimiento social, organizaciones sindicales y sectores políticos. Para saber sobre la experiencia en el Valle, dialogamos con Héctor Castro, quien fue presidente de Sintragoodyear y miembro del Comité Ejecutivo regional de la CUT.

¿Cómo surgió y cómo funcionaba ¡A Luchar! en el Valle? ¿Qué desarrollo llegó a tener en Cali?

Héctor Castro: En la región del Valle del Cauca, fue un proceso inicialmente político-sindical. ¡A Luchar! se materializó en el Encuentro Obrero, Campesino y Popular realizado en Bogotá, en el cual surgimos como una organización política con un accionar centrado en la movilización y la lucha, contra la conciliación y el pacto social de los sectores reformistas. Nuestra plataforma política era democrática y de reformas, como el No pago de la deuda externa, la defensa de los recursos naturales, expropiación de la tierra para el campesinado, un alza general de los salarios y por libertades y derechos políticos, dando a la propuesta un carácter reivindicativo, revolucionario y antimperialista.

En el Valle establecimos una dirección regional conformada por dos compañeros de cada una de las organizaciones presentes en la región, los cuales teníamos la responsabilidad de la conducción política, la distribución del periódico y el trabajo organizativo. De este equipo fueron asesinados tres compañeros y cuatro terminaron en el exilio, en Europa. Participaban:

  • Los Colectivos de Trabajo Sindical (CTS) que tenían influencia en Sintrasidelpa, Sintranestlé, Sintratitán, SintraIMP, SintraMunicipio de Jumbo, Sintraconalvidrios, SintraMunicipio de Bugalagrande, Sintrabanco Popular, Asociación de Empleados del Banco Industrial Colombiano (Adebic).
  • La Corriente de Integración Sindical (CIS), con presencia en Sintracreditario, Sintraelecol y Adebic.
  • La corriente sindical del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), con influencia en Sintragoodyear, Sintraselanece, el magisterio y el Sutev, Sintraunivalle, y Sintrahospiclínicas.

Esas expresiones eran parte del sindicalismo independiente y clasista.

También ¡A Luchar! tuvo desarrollo en los sectores sociales y políticos como el Partido Socialista Revolucionario (PSR), el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) – Sin Permiso de la universidad de Valle, y en los barrios de Cali, en el distrito de Aguablanca.
Es por esta configuración que en esa época el movimiento obrero se constituyó en uno de los principales ejes de acción del proceso revolucionario en el país.

¿Qué hechos o eventos recuerda como los más importantes?

H. C.: Llevamos a cabo las líneas políticas determinadas por la dirección nacional, de la cual hacíamos parte las regiones; en el sector sindical jalonamos las más importantes luchas reivindicativas de los trabajadores con el método de la movilización y la solidaridad efectiva. Realizamos la primera campaña política abstencionista por el “No voto” en las elecciones presidenciales.

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En el Huila, junto a las Comunidades Eclesiales de Base

Allí ¡A Luchar! se vinculó a la lucha por la vivienda, el trabajo digno, una educación liberadora y una transformación de la sociedad junto a los procesos de organización barrial, el movimiento estudiantil universitario y secundario, y el sindicalismo encabezado por los petroleros de la Unión Sindical Obrera (USO).

La Fundación Alternativa de Desarrollo Comunitario (FADCO), la Asociación de Proyectos Alternativos Comunitarios (APAC), el impulso de organización de “Filo de Hambre” y de la Escuela Popular Claretiana, la Asociación Comunitaria Integral del Huila (ASOCOMINH), fueron de las expresiones organizativas más relevantes en la región.

La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) brindó el componente rural a la experiencia, principalmente en el municipio de Campoalegre. También ¡A Luchar! se vinculó a la lucha por los derechos indígenas en el resguardo La Gabriela, en Neiva.
Fueron muchos los hombres y mujeres que se vincularon al proceso, que poco a poco se fueron comprometiendo en la lucha y que, desde diversas perspectivas, intentaron articular y aunar esfuerzos a partir de la Plataforma Política del ¡A Luchar!

Algunas de las muchas personas que se vincularon al espacio murieron en extrañas circunstancias. Se pueden mencionar los casos de Nervardo Fernández, Francisco Vaca y José Alberto Peñuela, líderes emblemáticos del movimiento en el Huila desde sus roles en el movimiento cristiano, el trabajo comunitario y el proceso estudiantil. Sus muertes podrían ser consideradas como casos emblemáticos del proceso de exterminio, encontrando similitudes con lo sucedido en la Operación Relámpago que se descargó sobre ¡A Luchar! en el Valle del Cauca.

Aun así, la memoria histórica sobre este proceso social y político se mantiene viva entre los huilenses que, más allá de rupturas y continuidades, siguen alimentando construcciones sociales y políticas para la emancipación.