Revocatoria a Peñalosa: Una marcha de gigantes

Ayer 2 de mayo, el comité Unidos Revocamos a Peñalosa radicó ante la Registraduría Distrital 700.198 apoyos, respaldados por las firmas de los ciudadanos, que demuestran la “insatisfacción general de la ciudadanía” con la administración del alcalde de Bogotá, motivación suficiente para desarrollar el proceso de revocatoria según las leyes 134 y 1757 que regulan los mecanismos de participación consagrados en la Constitución de 1991.

Por Diego Pinto*. Bien documentados se encuentran los motivos por los cuales éste comité ha decidido emprender un proceso que parece empezar a despertar la conciencia en torno al papel del pueblo en relación a las administraciones que gobiernan para unos pocos sectores privilegiados de la sociedad. Con este hecho se abre una nueva etapa del proceso de revocatoria que estará marcado por la movilización social y una agenda de lucha que construya paz en las ciudades.

A PASO DE GIGANTES

A partir de la radicación del primer grupo de firmas, la Registraduría Distrital cuenta con 45 días calendario para validar si de las 700.198 entregadas hay 271.817 que cumplan con los criterios establecidos por la ley para dar trámite a convocar el Referendo Revocatorio donde será necesario que cerca de 1.100.000 ciudadanos participen para dar validez al mecanismo y que con la mitad más uno de los votos por el SI, Peñalosa quede por fuera de la alcaldía y se llame a elección de un nuevo alcalde o alcaldesa que represente otra opción política distinta a la enquistada en el poder.

Esta situación parece una gran carrera contra el tiempo, para la cual el sector peñalosista ya se prepara a través de la fundación Azul Bogotá dirigida por Andrés Villamizar, cuya hoja de vida cercana al alcalde, a Vargas Lleras y a los escándalos de corrupción de Cambio Radical es bien conocida.

Por otra parte es evidente la intención de la mayoría de miembros del Consejo Nacional Electoral –CNE- de frenar el mecanismo de revocatoria de mandato, justamente cuando las élites tradicionales en el poder ven amenazado su lugar de comodidad ante una ciudadanía que parece buscar un vínculo más directo entre gobernados y gobernantes. Cualquier medida que tome este órgano con el fin de poner el palo en la rueda, no será más que la reafirmación de la necesidad no solo de revocar algunos mandatarios por las razones que enuncia la ley, sino además de sacar a toda la clase dirigente que hoy representa el santismo y el uribismo y poner las instituciones y el gobierno en manos de los sectores marginados que nunca han tenido acceso al poder.

MARCHA DE GIGANTES, NO DE CAUDILLOS

Ya se perfilan las estrategias políticas, jurídicas y de campaña sucia que utilizarán las élites para defender el gobierno de Peñalosa, por lo cual urge llamar a los sectores democráticos y ciudadanos a perfilar una opción de gobierno que construya una propuesta mínima de modelo de ciudad que se oponga a las líneas gruesas de despojo que la Bogotá de Cambio Radical propone. No es una figura de posible alcalde la que está en juego que siga promoviendo el personalismo de alguna figura o sector político, sino las condiciones concretas en las que viven casi 10 millones de personas.

De ganarse la revocatoria de Peñalosa representaría una de las mayores enseñanzas sobre la ampliación y profundización de la democracia, dando un papel protagónico a la ciudadanía y motivando a mayores niveles de participación y lucha por una democracia popular. Por esta razón se debe perfilar una alternativa de gobierno cercana a los intereses y necesidades de las mayorías. Si juntamos esta experiencia con otras sobre decisiones soberanas sobre los territorios, como el triunfo de la consulta antiminería en Cajamarca, Piedras y otros lugares, es posible ver en el horizonte, la construcción de un sujeto político colectivo que en campos y ciudades frena las intenciones de los grandes capitales y pone sus agendas a disputar el sentido de la democracia y a construir condiciones de vida en dignidad.

Las decisiones altamente arbitrarias e injustificadas de la administración, la amenaza latente de que el CNE pueda tumbar los procesos de revocatoria y la ofensiva de los grandes medios de comunicación deben llamar a todos los ciudadanos a defender este proceso en las calles, es ahí donde se podrá dar un round definitivo de esta batalla. Llenar las calles de jóvenes, mujeres, recicladores, trabajadores precarizados, artistas y otros, blindarían el proceso y pondrían en jaque las estrategias de la clase dirigente.
A grandes rasgos quedan dos tareas para las personas y organizaciones que buscan la revocatoria de Peñalosa: Unidad en propuesta de ciudad y lucha en las calles para defender la misma.

CIUDADES PARA LA PAZ

Hay una reflexión pendiente para profundizar. La relación entre la construcción de paz y los cambios que deben tener las agendas de prioridades de los mandatarios de las ciudades. El tratamiento represivo y violento que ha dado el alcalde a la movilización social, la intensificación de un modelo de seguridad que trata como delincuentes a los ciudadanos y la escaza efectividad frente a fenómenos como el microtráfico en los barrios son algunos de los elementos que deben alimentar el debate.

El modelo de expansión urbana que no permite condiciones de vivienda digna; una movilidad restringida al servicio de intereses económicos de los monopolios y la destrucción de los bienes de la naturaleza en función del modelo de ciudad de los grandes capitales deben ser transformados si no queremos que sigan siendo el motor de múltiples problemas de violencia en las ciudades.

Si bien este argumento de cierre debe seguir siendo alimentado y profundizado es evidente que revocar el gobierno de Peñalosa y los otros malos gobiernos son un paso importante a la construcción de la paz en Colombia.

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* Diego Pinto es sociólogo, especialista en análisis de políticas públicas. Vocero del comité Unidos Revocamos a Peñalosa. Miembro de los Procesos Urbanos del Congreso de los Pueblos e integrante de la Dirección Política en Bogotá de Poder y Unidad Popular.