La Educación en Colombia, una olla a presión. ¿A quién le paga “ser pilo”?

La educación en Colombia no deja de ser un tema coyuntural que cada cuatro años se constata en una profunda debacle, o dicho de otro modo, en cada cambio de gobierno-presidencial se generan nuevas políticas, pañitos de agua tibia, para intentar aplacar una grave crisis donde converge un gran sector de la sociedad. Cada que esta “olla a presión” estalla, el tema se vuelve central, se genera un gran escozor dentro de la población universitaria y gubernamental, pero no se llega al trasfondo del problema.

Por Sara Vásquez Rodríguez*. Desde otra mirada, la crisis del sistema educativo es parte de una realidad social y cotidiana de nuestro país, donde problemáticas como la violencia, desigualdad, bajas condiciones de vida, corrupción entre otros fenómenos carcomen a la sociedad en general, por ello no solo el sistema educativo no es de calidad, sino que, un país pensado para una vida digna se aleja de nuestro alcance.  Las políticas educativas gubernamentales suponen un aumento en la cobertura pero la calidad se convierte en otro gran factor problemático, ya que tampoco es la proporcionada e incluso tiende a menguarse, sumado a las dificultades antes nombradas como producto de un sistema económico y con ello un ethos[1] marcado por la individualidad y el consumismo hacen imposible tener una educación adecuada.

Un ejemplo que ilustra lo anterior se evidencia dentro de las instituciones educativas que presentan altos porcentajes de deserción, donde según la Encuesta Nacional de Deserción Escolar aplicada en el año 2014, el 3,07% del total de la matrícula nacional [10´381.403] desertaron de sus colegios, y eso sin contar el número de niños, jóvenes y adolescentes que no ingresan a un establecimiento educativo. Al observar algunas de las gráficas presentadas dentro de la Encuesta, se puede evidenciar según la tasa de deserción intra-anual (TDT) [2] que el total nacional del 2003 al 2009 bajó 2,35 puntos, pasando de 7,5% al 5,15%, sin embargo en la educación media aumenta la deserción, es decir que, son cada vez menos los y las jóvenes que ingresan a la educación superior y donde éstos últimos con un 5,15% desertan (ver Gráfica No.1).

Gráfica No. 1 Tasa de deserción intra-anual según los niveles educativos y total nacional.

Fuente: Oficina de Planeación MEN, Febrero del 2009

Desde la sociología, la medición de la pobreza se analiza a la luz de la desigualdad social, a partir una mirada analítica y contextualizada según los sujetos y hogares donde algunas variables en especial definen a un grupo poblacional. Se estudia puesto que aluden a las privaciones y/o carencias de una población, además de los niveles y condiciones de bienestar que son históricos, es decir, podemos establecer que las condiciones de vida o de bienestar básicas son la alimentación, el vestuario, la salud y la vivienda, donde producto del desarrollo se han establecido y sumado necesidades como la educación, la recreación, el acceso a la cultura, entre otras, éstas necesidades básicas además de depender del nivel de desarrollo alcanzado también se caracterizan por los usos y costumbres de cada sociedad en particular (Alarcón, 2001), todas estas aproximaciones permiten a los/as investigadores/as sociales acercarse a un patrón desde la estructura social como criterio que permite entender la dinámica de la población en determinado periodo del tiempo, pero ¿cómo establecer un indicador que nos permita mirar u observar las condiciones de bienestar?, ¿sobre qué soportes y cómo se van a medir?, un ejemplo de ello es el PIB per cápita, este es una de las medidas más ‘superficiales’ del bienestar, permite observar el valor de la producción anual de un país dividido por la población, es una medida de ingreso, sin embargo, sus críticas van directamente asociadas a que no se sabe el uso efectivo del ingreso y por otro lado, es evidente que no todos los individuos de una sociedad tienen el mismo nivel de ingresos, este indicador síntesis permite hacer comparaciones internacionales y también mide la pobreza extrema (porcentaje de la población que ni siquiera puede cubrir los bienes de alimentación diarios). otros de los indicadores es el Índice de Desarrollo Humano IDH que agrupa tres (3) indicadores de bienestar como la longevidad, la escolaridad y la distribución por ingresos, nace a partir de la crítica al PIB per cápita, “una manera sencilla de evaluar el avance del desarrollo humano en cada país, es comparar el lugar que ocupa de acuerdo al valor del IDH, con el valor que ocupa ese mismo país con relación al valor de su PIB per capital” (Alarcón, 2001: 7).

Según el informe el IDH para el 2015 en Colombia es de un 0,720 (donde en América Latina el valor más bajo lo ocupa Haití con un 0,483 y el más alto Argentina con un 0,836) pero, según su puntaje está catalogado con un Desarrollo Humano alto ocupando el puesto No.97 a nivel mundial. Cabe aclarar que a nivel mundial podría catalogarse como un IDH alto, sin embargo, al observar municipios de Colombia como por ejemplo Buenaventura (y si examinamos departamentos como Chocó y el Cauca donde sus dinámicas sociales, políticas y culturales han estado marcadas a nivel histórico por conflictos armados y políticos, siendo un ejemplo más de la desigualdad social), se evidencia según la encuesta Calidad de Vida del 2015 (ver Tabla No. 1) que, del total, el 3,69% de la población tenía un componente de inasistencia (escolar), un 35,85% de personas contaban con necesidades básicas insatisfechas y un 13,46% en situación de miseria. Sin entrar a profundizar en un análisis cuantitativo y/o de datos agregados, sólo basta con observar las cifras, leer la prensa y, la desigualdad que día a día se vive. La escolaridad por lo tanto es una variable más, sin negar su gran trascendencia en la calidad de vida de las personas; no obstante la alimentación, la vivienda, entre otras también son factores que priman dentro de una vida digna para todas y todos.

Tabla No. 1 Indicadores simples en Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) para Cali y Buenaventura. DANE 2015
COMPONENTES CALI BUENAVENTURA
Cabecera Prop de Personas en NBI (%) 10,87 34,52
Prop de Personas en miseria 1,93 12,96
Componente vivienda 1,70 3,46
Componente Servicios 0,75 17,67
Componente Hacinamiento 5,55 15,97
Componente Inasistencia 1,54 3,53
Componente dependencia económica 3,66 11,50
Resto Prop de Personas en NBI (%) 18,92 47,32
Prop de Personas en miseria 3,10 17,82
Componente vivienda 5,23 3,30
Componente Servicios 0,29 25,74
Componente Hacinamiento 8,84 18,83
Componente Inasistencia 2,00 5,03
Componente dependencia económica 6,02 17,24
Total Prop de Personas en NBI (%) 11,01 35,85
Prop de Personas en miseria 1,95 13,46
Componente vivienda 1,76 3,44
Componente Servicios 0,74 18,51
Componente Hacinamiento 5,60 16,27
Componente Inasistencia 1,55 3,69
Componente dependencia económica 3,70 12,09
Fuente: DANE-Encuesta Calidad de Vida 2015

Continuando con la educación

El sistema educativo colombiano como derecho fundamental ha pasado a las manos del mercado, a las garras del sistema neoliberal, puesto que, más allá que un derecho es dilucidado como un servicio y un producto más a la venta. Un ejemplo claro se ha observado con los alcances que han demostrado los proyectos del Ministerio de Educación, encabezado por ese entonces por la ministra de educación Gina Parody, en el 2014 se da a conocer el programa Ser Pilo Paga (SPP) como una “estrategia de democratización, equidad y ampliación de cobertura con calidad” focalizándose en jóvenes con Sisben 1 y 2 donde el ser ‘pilo/a’ se observa en los altos puntajes obtenidos por las pruebas saber 11.  Según el artículo publicado por el Espectador[3], el 1 de febrero de 2016, a la luz de dos investigadores del campo educativo, el término coloquial de ‘pilo’ es parte de una estrategia publicitaria del MinEdu, lo que finalmente busca el programa profundizar en la tendencia privatizadora de la educación superior. Para el 2015 las universidades con más estudiantes matriculados de SPP fueron la Salle, Norte, Bolivariana, Andes y Javeriana, es decir que si se continúa con esta tendencia las universidades recibirán más ingresos de los que reciben anualmente contribuyendo a enfatizar el centralismo, algo así como ‘fortalecer a las más fuertes y debilitar a las débiles’, donde usualmente las segundas son las universidades públicas, entonces, ¿este tipo de programas son equidad para el sector educativo, disminuyen las brechas y desigualdad de las regiones, aporta gran cobertura para la educación superior, para las y los jóvenes?

“Para profundizar la brecha, y contrario a lo que se exige a las universidades públicas, las privadas beneficiarias de recursos de SPP y en general de Icetex no están obligadas a cumplir con el pago de seguridad social de docentes adicionales, docentes de hora cátedra y supernumerarios administrativos que sí deben atender las públicas, de acuerdo con las sentencias C-006 de 1996 y C401 de 1998. Este es otro factor que introduce desequilibrios al sistema. El costo del profesorado ha implicado a las universidades erogaciones superiores a un billón doscientos mil pesos en el período comprendido entre 1993 y 2011. Tratándose de recursos públicos, ¿no deberá aplicarse el mismo rasero a las públicas que a las privadas?” (Espectador, 2016)

Filantropía estatal: privatización al 100%

Para el 2016, las transferencias de la Nación destinadas al Icetex se incrementaron en aproximadamente un 40% a causa del SPP. Según los datos del ICFES para el 2003 el 35% de los bachilleres pertenecen al estrato 1, el 38% al estrato 2 y el 20% al estrato 3.  Que representan aproximadamente unos 482.000 jóvenes graduados/as de éstos estratos, en esos términos, las 10mil becas al año que ofrece MEN son mera propaganda. Un programa que ofrece 10.000 becas, no representa si quiera el 2% de la población bachiller egresada. Los pilares ‘base’ de la educación colombiana se enfatizan en cobertura, calidad y eficiencia, pero a medida que avanza uno, el otro retrocede y el insaciable dilema siempre está entre cobertura Vs Calidad.

Dentro de la Universidad del Valle, a partir del 2015 se dio inicio al Plan talentos-pilos (PTP) como un brazo más o continuación del SPP, este es socializado como un programa de nivelación donde los estudiantes que cumplan con los criterios del MinEdu para este programa son seleccionados/as y evaluados en el plazo de una año. Reproduciendo valores claves del sistema neoliberal como lo es la competencia e individualidad, puesto que, estos estudiantes al entrar ingresan con la esperanza de ingresar a la carrera que desean, sin embargo, al final del caso son pocos los que quedan y compiten entre sí, para obtener un cupo. En resumen hace parte de créditos condonables de la mano del Icetex.

No hay una claridad frente a este plan talentos pilos. Algunas de las personas que ingresaron dentro del PTP evidencian su inconformidad, preocupación, asignación de cupos y claridad de los créditos.”(Asamblea de estudiantes “Plan Talentos Pilos”, Universidad del Valle, 2016)

La universidad de alta acreditación en Colombia

“Siete programas acreditados como de alta calidad, dentro de los que se encuentran pregrados, maestrías y doctorados; y más de 19 patentes obtenidas, consolidaron a la Universidad del Valle como una de las instituciones de educación superior más talentosas del país.”[4]

La Universidad del Valle cuenta con 231 grupos de investigación, donde 164 están clasificados por Colciencias. Cuenta con 9 patentes a nivel internacional y 3 en proceso.

Lo anterior según el MinEdu posiciona a la Univalle como una de las Universidades más competitivas del país, otorgándole en el 2014 una acreditación por 10 años

Si bien el rector Edgar Varela Barrios designado en el 2015 por el Consejo Superior de la Universidad del Valle -donde también hace parte la actual gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, ambos absolutamente funcionales a la aplicación del modelo neoliberal- para un periodo de 4 años. Se puede analizar que este ‘mérito’ designado por el Ministerio de Educación permite el fortalecimiento de las oportunidades laborales, a nivel no solo nacional sino internacional fortaleciendo así los nexos con otras instituciones acreditadas del país y el mundo. Sin embargo, al leer y releer el programa y propuesta de candidatura del actual rector Edgar Varela aunque en su discurso y verbo diga rechazar “la fuerte tendencia al fortalecimiento de la oferta privada de educación superior del país” (Varela, 2015:4) pretende dentro del modelo de regionalización apostarle  a “verdaderas demandas” potencializando el mercado de las subregiones y eliminando según él “programas obsoletos”.

Por otro lado, si analizamos desde lo discursivo la palabra “acreditación”, se observa el carácter meramente instrumental de la educación, puesto que, corresponde a una medición y estándares que se le aplican a los productos dentro del mercado. Habría que analizar dentro de Colombia cuales son las universidades acreditadas y los criterios que se tienen para aplicar.

Finalmente la acreditación de la Universidad del Valle responde a las exigencias del plan del Rector: una gran consolidación del sistema de postgrados donde la calidad y la cobertura en pregrado es mínima; las sedes regionales deberán integrarse a las exigencias del sector, incluir la visión de la paz y el postconflicto (al leer el programa se observa que dentro del punto de paz y posconflicto se sigue profundizando en una educación euro-centrista, promoviendo la creación de la Cátedra Europa, en vez de incentivar los estudios, análisis y autores/as latinoamericanos/as) , por lo tanto decimos que, la acreditación de la universidad es aceptar los estándares que impone el gobierno como parte de la lógica donde la educación es vista como un producto al servicio del mercado.

*Sara Vásquez Rodríguez es estudiante de cuarto semestre de Sociología de la Universidad del Valle. Perteneciente a REC-Identidad Estudiantil-Congreso de los Pueblos Cali.

NOTAS:

[1] Costumbre y conducta // Diccionario de la Real Academia Española: Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.

[2] Según el Ministerio de Educación, está definida como la proporción de estudiantes que abandonan el sistema escolar antes de que finalice el año lectivo, como proporción de los alumnos matriculados.

[3] Los alcances del ‘Ser Pilo Paga’ son excesivamente limitados. El Espectador, sección Educación. 1 de Febrero del 2016.

[4] “Univalle, la universidad más acreditada de Colombia en 2016”, Viernes 06 de Enero del 2017. Agencia de Noticias Univalle.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Alarcón, Diana. (2001). “Medición de las condiciones de vida” Instituto Interamericano para el Desarrollo Social (INDES). Banco Interamericano de Desarrollo. Series Documentos de Trabajo. Washington D.C.
  • Varela, Edgar. (2015). Propuesta del profesor titular Edgar Varela Barrios como candidato a rector de la Universidad del Valle para el período 2015-2019. Ver en http://secretariageneral.univalle.edu.co/consejo-superior/Eleccion_Rector/2015-2019/candidatos/EdgarVarelaBarrios_Propuesta.pdf
  • Los alcances del ‘Ser Pilo Paga’ son excesivamente limitados. Espectador, sección Educación. 1 de Febrero del 2016. Ver en http://www.elespectador.com/noticias/educacion/los-alcances-del-ser-pilo-paga-son-excesivamente-limita-articulo-600089