“Un sindicalismo de clase y popular sí es posible”

Hace ya un año que surgió en el Valle del Cauca una nueva organización sindical en el seno del magisterio. El objetivo: demostrar que el sindicalismo de clase y popular aún es posible, lejos de las maquinarias politiqueras, de las cuotas burocráticas y de los favores clientelistas.  

Revista Lanzas y Letras N° 31. Por Flor Patricia Silva Martínez*. El 10 de noviembre de 2015 nació la Asociación Sindical de Educadores del Valle del Cauca (Asieva), como una corriente disidente al sindicato filial de Fecode en la región.

Asieva surgió luego de la persecución y sanción a un grupo de maestros con pensamiento crítico. Esta corriente del magisterio en el departamento se denominaba Colectivo Profes Nuevos; con disciplina y tesón, intentaban organizar la franja de los nuevos maestros en la perspectiva de que la transformación del quehacer sindical era no sólo necesaria, sino urgente.

El nombre Profes Nuevos no sólo hacía referencia a los nuevos maestros regidos por el decreto 1278, sino a la intención de construir al interior del magisterio un nuevo pensamiento alejado de las ya viciadas prácticas sindicales burocráticas.

En ese quehacer sindical eran frecuentes las jornadas de estudio, de análisis, encuentros de amigos y debates. Poco a poco la fuerza y el acumulado del colectivo fue creciendo, y su presencia pasó del mero ámbito local a escenarios regionales y nacionales. Durante más de ocho años, unos siguieron su camino y otros se fueron quedando para construir poco a poco ese sueño, a tal punto que hicieron de esa construcción parte fundamental de sus vidas.

En ese caminar dentro de las reglas de juego de esa filial sindical, se fue ganando reconocimiento y puestos de representación hasta llegar a contar con un directivo y cinco representaciones sindicales.

Eso hizo del Colectivo Profes Nuevos una fuerza importante dentro del magisterio vallecaucano, a tal punto que se contaba con la posibilidad real de llegar a incrementar en mayor número la representación en la Junta Directiva y, potencialmente, poder retomar las banderas históricas del sindicalismo de clase.

La inconformidad y el malestar eran generalizados

Llegó el momento del paro nacional del magisterio de 2015. Finalizando abril, con una participación que desbordaba las expectativas de todos, los nuevos profes regidos por el decreto ley 1278 participaron al lado de los veteranos con mucho ahínco, pues se tenía la expectativa de superar para siempre la evaluación de carácter punitiva que impedía el mejoramiento salarial de este grueso sector del magisterio, tal como se había consensuado por espacio de dos largos años en todo el país. Los criterios para ascender, homologando los del régimen anterior, se basaban en tres factores: tiempo, título y producción académica.

Pero el ejecutivo de Fecode, en la madrugada del 7 de mayo de 2015, embolató la propuesta que se había construido con todos y aceptó inesperadamente la propuesta importada por la ministra de Educación. Se inventó junto al ministerio un nuevo instrumento al que han dado en llamar Evaluación de Carácter Diagnostico Formativa (ECDF). Con la aceptación de esa fórmula, con miles de maestros en Bogotá para profundizar más el paro ese 7 de mayo, sin consultar con las bases, dieron la orden de levantar el paro, lo que dejó un sinsabor enorme en los maestros y maestras.

El colectivo, con la convicción de haber puesto en las movilizaciones, en los comandos de paro y las carpas de resistencia lo mejor de cada uno, decidió manifestar su desacuerdo, expresar pública y vehementemente la inconformidad y el disentir en la forma en que se dio el levantamiento del paro.

Retomando los estatutos federales que dan la posibilidad de remover al ejecutivo mediante revocatoria, se propuso el mecanismo en la asamblea general de Cali el 8 de mayo de 2015. La inconformidad y el malestar no eran solo del colectivo, era algo generalizado. Pero todo fue tomado como un ataque directo a la organización sindical en cabeza de su directiva, de la que además el colectivo hacía parte.

En realidad, lo que ocurrió es que se cogió el episodio de la asamblea del 8 de mayo en el Camacho como caballito de batalla para deshacerse políticamente de un grupo de maestros críticos y opositores a esas prácticas sindicales.

Después de esto empezó una “cacería de brujas” en contra de quienes manifestaron la indignación ese día. Esa cacería llevó al desconocimiento de Profes Nuevos en las representaciones legítimamente ocupadas, denuncias penales en fiscalía y quejas ante procuraduría y control interno disciplinario. En fiscalía se denunció a los maestros críticos por delitos absurdos como injuria y amenazas, a través de un archivo de 89 folios, donde aparecían imágenes desde el 2011, año en el cual varios de los denunciados ni siquiera trabajaban en el sector oficial.

Esa organización sindical que defendía los derechos de los trabajadores y que hoy sale a marchar en procura de la paz de Colombia, fue la que denunció a los maestros críticos con falacias.
El 5 de noviembre de 2015, hace un año, los maestros críticos y opositores a las prácticas burocráticas de la actual Junta Directiva de esa filial de Fecode terminaron siendo juzgados por un comité de “ética y veeduría sindical”. En un pleno sin ninguna garantía procesal, sin el debido proceso y sin el derecho a la defensa, a la mejor manera de la Santa Inquisición, diez maestros y maestras luchadores del Valle del Cauca fueron expulsados, suspendidos y sancionados por escrito. De esa forma buscaron dar muerte política y sindical a una expresión critica dentro del magisterio, lo que fue orientado por los ejecutivos de Fecode. Esos diez maestros, entre los que se encontraban tres compañeras y un compañero del Colectivo Profes Nuevos, fueron expulsados y sancionados por pensar diferente a la Junta de ese sindicato.

Ese fue el momento que propició una propuesta nueva, que no hace paralelismo sino que es disidente a unas prácticas burocráticas y acomodadas al interior del sindicalismo. Así surgió Asieva, con el ánimo de renovar, de transformar y de apostarle a la dignidad sindical, para articular con los movimientos populares y sociales e intentar construir un sindicalismo de clase y popular.

Asieva cree que la lucha se da en la calle, en la movilización en las acciones; que es en la calle, al lado de otras y otros, como se conquistan los derechos y en consecuencia, la paz.

El 7 de noviembre de 2015, en una peña cultural como expresión de solidaridad por la persecución que vivía ese grupo de maestros, se tomó la decisión de fundar el nuevo sindicato disidente del patronal. 143 soñadores, maestros con pensamiento crítico, convencidos de que sí es posible una transformación de esas prácticas, firmaron el acta de constitución de Asieva, la que se radicó ante el Mintrabajo tres días después.

Propendemos porque los principios rectores de honestidad, disciplina, transparencia y austeridad sean los ejes principales de la labor sindical. La apuesta es por el todo, conscientes de que hay un gran reto por superar, que no es un camino fácil el que se ha emprendido. Asieva cumple su primer año de trabajo, sigue creciendo y consolidándose. Hoy Asieva es reconocida y respetada… Porque unas nuevas prácticas sindicales son pertinentes, urgentes y necesarias. Y nosotras y nosotros, en el camino, las estamos construyendo.

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* Flor Patricia Silva Martínez es integrante de la Junta Directiva de Asieva, Asociación Sindical de Educadores del Valle. www.asieva.org