La formación política para la movilización popular en Nuestra América

Hernán Vargas, militante del Movimiento de Pobladores y Pobladoras de Venezuela y referente continental de ALBA-Movimientos, fue uno de los expositores en el seminario “La Formación Política para el momento actual” que organizó la Escuela Nacional Orlando Fals Borda en la Universidad Pedagógica Nacional. En este texto resume las ideas-fuerza que pueden orientar la formación política de los movimientos populares de Nuestra América.

Por Hernán Vargas*. La mirada que aquí se refleja es desde el movimiento popular, desde la revolución bolivariana como meta-relato de este periodo y que bien vale reconocer tiene entre sus falencias una efectiva y rigurosa sistematización de los procesos que nos constituyen y que nos mueven, esperemos sirva este escrito también como un rudimentario aporte a la superación de esa brecha. Así mismo el proceso venezolano ha alcanzado una importante politización de la sociedad, siendo este un fenómeno con al menos tres niveles, toca a sectores históricamente militantes y organizados pero también incorpora masivamente a importantes sectores de la población en distintas fórmulas de participación y organización, así como logra posicionar nuevas subjetividades en las grandes mayorías de la población.

En consecuencia, nuestro análisis se centra en lo que se identifica como aprendizajes claves para formar políticamente al pueblo: formar a través de la acción política, formar promoviendo la organización y la movilización, formar socializando información y promoviendo su análisis. También precisa un conjunto de acumulados generados a partir de la aplicación de estas claves: el análisis colectivo de las practicas, la organización de base, las nuevas subjetividades, la movilización popular, la diversidad de herramientas metodológicas, la cultura de aprender haciendo, la política como tema de mayorías. Por último hace un superficial inventario de un conjunto de desafíos para la etapa que se abre para el campo popular venezolano y continental: caracterizar el modelo actual de acumulación de capital y el sistema de opresiones que en él se imbrican, articular y politizar las luchas populares que ya empiezan a movilizar masas en esta etapa, debatir sobre el proyecto que los pueblos tenemos la obligación de construir para preservar la vida en el planeta, compartir y sistematizar herramientas para el trabajo de base con las mayorías.

Aprendizajes claves para formar políticamente al pueblo

Señalamos tres claves que se desprenden de nuestro ejercicio de lo político, que entiende la política como lo público, lo común al pueblo, lo común entre comunes, entre iguales; esta noción que nos ha guiado está fuera de las coordenadas de la política vista desde occidente, es más un aporte de nuestros pueblos campesinos, indígenas, cimarrones. Por lo tanto los ejes que definimos como claves de nuestra formación política también salen de las coordenadas clásicas de la formación política-ideológica de las izquierdas, no se miden desde el amplio conocimiento de la teoría marxista o de la economía política, ni tampoco del conocimiento de las luchas históricas revolucionarias; que sin duda alguna, son aspectos fundamentales y que en nuestro proceso son débiles con negativas repercusiones que no son para nada menores. Quizás en contraparte a esta debilidad el principal aporte de la Revolución Bolivariana ha sido su principal fortaleza: el desarrollo de una mirada aplicada y socializada de la política, la estrategia por largos periodos ha sido avanzar rápido y con el pueblo, un pueblo que no solo apoye la agenda revolucionaria, sino que la entienda, la interprete, la ponga en práctica, la analice y la complemente. De este recorrido precisamos al menos un trío de ideas fuerza que apuntan a reposicionar nuestra concepción de la formación.

Formar a través de la acción política (en el territorio)

En Venezuela durante los últimos años se hizo costumbre mirar al jefe del Estado y líder máximo del partido1 en los sectores populares dando clases en la Misión Robinson 2, haciendo un recorrido para constatar el avance de la Gran Misión Vivienda Venezuela3, participando de una asamblea donde se hace el diagnóstico de las principales necesidades de una comunidad donde se financiaran un conjunto de proyectos comunitarios que ejecutará un Consejo Comunal4.

Todas estas acciones son afloramientos de una nueva forma de hacer política donde uno de sus objetivos es formar con el ejemplo, orientando sin palabras aquello que los compañeros cubanos llaman con recurrencia haz lo que hago y no lo que digo. Se trata además de trabajo político que identifica el territorio como espacio estelar y en esa enseñanza educa a las nuevas mayorías en el desprecio al burocratismo que toma decisiones en oficinas alejado de la realidad de las comunidades, recentra la atención de todas y todos en las catacumbas del pueblo, en las comunidades más pobres, recentra la idea de la política como un asunto del bienestar de las mayorías más pobres. Habla además del rol de la dirigencia siempre codo a codo con las bases, compartiendo sus realidades y construyendo políticas en función de aspectos importantes de la vida: saber leer, estudiar, tener espacios adecuados para la vida, tener salud, acceder a alimentos, tener un modo de vida productivo, cuidar la naturaleza.

Formar a través de la organización y la movilización

La constituyente de 19995 permitió convertir en derechos un conjunto de cosas que anteriormente eran solo mercancías, como el agua, la educación, la salud, vivienda, tierras, entre muchos otros temas de soberanía nacional, el pueblo venezolano empezó a ser sujeto de derecho. Pero la concreción de esos derechos no pasa únicamente porque estén consagrados en la construcción nacional y sus leyes, requiere desarrollar políticas e instrumentar mecanismos; un componente importante de esto ha sido la incorporación del sujeto pueblo como garante e instrumentador de estas políticas, la estrategia ha sido que ese pueblo que empezó a ser sujeto de derecho pase a ser sujeto político, que participa y se organiza para garantizar la lucha permanente por el alcance real de esos derechos que la constitución garantiza. Esto genera un crisol de expresiones organizativas cuya descripción no es materia de este artículo, si nos limitaremos a decir que no sería posible haber avanzado en la regularización de tenencia de tierras en asentamientos urbanos populares sin los comités de tierra urbana, ni se podría haber superado el analfabetismo ni graduado cientos de miles de bachilleres sin la participación organizada de miles de personas. Todas estas son expresiones de un sector de la población que se formó en la organización para conquistar derechos, que se movilizó para transformar su vida, que se formó en gestión comunitaria para garantizar el acceso de su comunidad al agua, que se formó siendo facilitador de un grupo de estudiantes. Miles de personas que se movilizaron en función de una necesidad, no se formaron para cambiar, se movilizaron para cambiar cosas de su vida común y se formaron en la organización para conseguir estos cambios.

Un elemento fundamental fue que aprendimos que si esperamos que las condiciones cambien para poder empezar a conquistar derechos nos demoraríamos quizás al punto de no avanzar nada. Identificar un objetivo y fijar una ruta mínima y juntarnos entre iguales para superar obstáculos para conseguir la meta es quizás uno de los más altos esfuerzos por superar la ineficiencia del estado burocrático.

Formar informando y analizando

En nuestro país las mayorías no conocíamos cómo era el régimen de regalías de la industria petrolera hacia los EEUU, ni tampoco sabíamos la cantidad de personas que no sabían leer, poco nos preocupaba si contaminábamos demasiado el ambiente por exceso de vehículos individuales o poníamos muy poco la mirada en las invasiones de las últimas décadas sobre el medio oriente o la pobreza en Haití. Todos y cada uno de éstos son ejemplos de líneas de empuje de políticas que tejieron el entramado del programa político de la revolución6, temas que no bastaba con empujar como agenda preclara, era indispensable que tanto la militancia como el pueblo llano conociera y empezara a entender cada vez más, que empezáramos además a reflexionar sobre estos temas y como hacíamos cosas para cambiar aquello que necesitaba ser cambiado. Nos encontramos entonces con un periodo político que estuvo marcado por una agenda pública de debate que iba alimentando un imaginario colectivo instanciado tanto en militantes activistas como en comunidades que aprendimos a cuestionar las políticas imperialistas de los EEUU, que empezamos a entender un poco más el contexto internacional y acompañar las políticas de soberanía regional, identificando también los procesos que considerábamos aliados de esta perspectiva. Pero ese es sólo un ejemplo, porque también está el progresivo posicionamiento de la importancia de la mujer como sujeto de transformación y de superar la violencia contra ellas, pero además reconocer el valor del trabajo del cuidado, el llamado trabajo doméstico; y esto es algo que en continuidad de la parte anterior habla de la organización de miles de mujeres no solo como participante general de todas las políticas sino específicamente como mujeres organizadas para pelear por los derechos de las mujeres. Y por supuesto se trata también de conocer cómo fue históricamente el patrón de participación democrática configurado por el bloque dominante, donde las mayorías periféricas del campo y de la ciudad no tenían acceso ni siquiera al voto, el pueblo organizado empezó a conocer cómo funcionaba el proceso electoral y a organizar un progresivo proceso de inclusión ciudadana y participación electoral.

Estos son apenas tres vértices significativos de la re-fundación de una república por vía del rescate de la soberanía y la configuración de un polo regional, la visibilización y la lucha por los derechos de la mujer por una sociedad igualitaria y la inclusión de las mayorías en los procesos de elección y consulta pública. Así mismo podemos hablar de educación, economía, salud, tierras; pero el punto a analizar es la centralidad que tiene la socialización de información referente a los grandes temas de la revolución y la promoción de su análisis cotidiano como ejercicios de abonar el terreno para poder cosechar un empuje efectivo de las grandes políticas bolivarianas.

Acumulados generados a partir de la aplicación de estas claves

Es contradictorio para muchos como un proceso como el nuestro puede tener claves y acumulados en términos formativos; resulta así porque como mencionamos anteriormente si lo evaluamos desde las coordenadas clásicas de la formación político-ideológica es muy malo nuestro desempeño y no nos hemos ocupado de sistematizar suficientemente las claves de nuestro nuevo paradigma. Sin embargo hay hechos irrefutables que nos permiten sostener las tesis brevemente esbozadas, el avance de la revolución bolivariana en nuestro país y en consecuencia de la nueva geopolítica regional que hemos impulsado en estos últimos dos decenios dan cuenta de un acumulado político que trasciende la figura del Comandante Chávez como líder excepcional. En otras palabras, contamos con fuerza y esa fuerza se expresa en acumulados políticos formativos de los cuales haremos mención, al menos a siete de ellos.

La organización de base tiene una diversidad de expresiones que van desde grupos culturales hasta comités y mesas técnicas comunitarias, pasando por colectivos políticos, redes de economía popular, movimientos de lucha sectorial desde el feminismo hasta la lucha campesina. Por supuesto teniendo como referente síntesis en los territorios los consejos comunales y las comunas (7) como células base del autogobierno territorial y de la articulación de un nuevo estado que desde lo comunal apunta a estructurar un sistema desde abajo que claramente cristaliza fuertes tensiones con el estado formal existente.

La política como asunto de mayorías es una noción que se ha posicionado con mucha fuerza en estos años, la idea de que aquello que nos afecta a todas y a todos debe permanecer siempre como centralidad, no puede ser asunto de una élite ni mucho menos es tema de la mano invisible del mercado, ésta forma de mirar la política nos pone ciertamente a las puertas del debate sobre lo común y en conexión con la idea anterior, las diversas formas políticas de asumir lo público, de asumir lo común entre comunes. Por supuesto en esta noción estriban fuertes tensiones, por un lado el mercado efectivamente sigue disputando la determinación del rumbo político y por supuesto hay élites políticas conservadoras que tienden a restaurar lo político como tema de una clase dominante.

La movilización popular es una característica que nos distingue claramente de Europa y Estados Unidos, somos un pueblo que vive la política en la calle, que ha construido nuevas formas de disputar lo común en las calles, caseríos y barrios. Y tiene que ver incluso con las formas de disputa, no se trata de movilización como marchas o concentraciones de protesta, se trata de grandes mayorías movilizadas para educarse, para construir viviendas, para hacer deporte, para recuperar tierras, para producir alimentos.

La cultura de aprender haciendo es uno de los nichos culturales del venezolano, que no se detiene frente aquello que se supone que no sabe hacer, este acervo que en los últimos años del siglo XX estaba asociado a la improvisación hoy día se erige en una lógica contingente de trabajo político. Al tiempo que es una expresión de rechazo frente a las formas tradicionales de circulación del conocimiento, no somos un pueblo de bloques teóricos por el contrario reivindicamos la práctica y el plebeyo impulso de cuestionar y debatir todo aun sin contar con las categorías de análisis necesarias. Esto por supuesto nos hace vulnerables del pragmatismo, de la reproducción de lógicas del voluntarismo y de la tendencia al permanente diagnóstico de la realidad o su crítica sin síntesis, en buena medida porque nos faltan herramientas para el análisis y la construcción de perspectiva.

Las nuevas subjetividades que se han posicionado en el pueblo venezolano nos colocan a una gran distancia de los que éramos en los 80´s y de lo que los países centrales son hoy. Somos un pueblo que cree en la paz y aborrece la guerra, dentro de nuestras fronteras o en cualquier país, creemos en la autodeterminación de los pueblos y no nos gusta que otro país intervenga en nuestros asuntos, despreciamos la burocracia, la corrupción, la injusticia, la desigualdad. Tenemos una fuerte determinación a ser libres, a no perder nuestra dignidad y ser soberanos. Estas subjetividades son en buena medida punto de inflexión del proceso político, la derecha trabaja en resignificar para convertirlas en valores que permitan un cambio político restaurativo a favor del proyecto imperial y de las burguesías nacionales, mientras que desde la izquierda no hemos sabido densificarlas para trascenderlas hacia un nuevo paradigma de sociedad.

La diversidad de herramientas metodológicas que se han esparcido por nuestra sociedad son impresionantes, si comparamos con el pasado o miramos otras sociedades, somos un pueblo con una enorme cultura del debate, la gran mayoría de la población en estos años ha participado o participa de espacios asamblearios en su comunidad y en su trabajo y las diversas formas de reunión la población han proliferado, incluso en términos de retoma del espacio público. Sin embargo este enorme avance relativo, está experimentando una severa crisis en la medida en que no hemos dado con las claves que nos permitan dar el salto de una sociedad de sujetos de derecho a una sociedad de sujetos políticos.

El análisis colectivo de las prácticas es uno de los acervos históricos más importantes del último medio de siglo en el continente, hace síntesis de la teoría marxista revisitada por la revolución cultural china, por la unidad popular chilena y por los periodos de resistencia en el sur. Nos ha permitido entender la importancia de contar con una metodología que nos permita construir en colectivo, desde la diversidad del colectivo que debate y se hace de un instrumental mínimo como el registro de las ideas que debatimos, guiadas por una pauta común que permita orientar nuestros debates en base a objetivos comunes. Se trata de poder acumular la información de nuestra práctica, para luego analizarla y podamos llegar a un consenso del debate en ideas síntesis que orienten nuestra práctica.

Desafíos formativos de la etapa que se abre para el campo popular venezolano y continental

El inventario de acumulados es un ejercicio que nos permite mirar con qué contamos para afrontar lo que caracterizamos desde el movimiento popular una crisis terminal del orden hegemónico del capital, frente a esa crisis general nuestra revolución atraviesa por una encrucijada definitiva: marca la nueva pauta para la transición hacia un modelo superador del orden en crisis o sucumbe como parte de él, al intentar conciliar y por lo tanto reproducirlo. Por lo tanto podemos decir que la crisis de la revolución bolivariana es la crisis del capitalismo y la única forma de salir de ella es retomar el programa de transición al socialismo, que en el caso venezolano es el programa de la patria, legado político estratégico del Comandante Chávez. En este orden de ideas los acumulados son al mismo tiempo puntos que tensionan este dilema y que nos fuerzan a identificar algunos de los desafíos para una política formativa en esta etapa que se nos abre, para el sujeto popular que hemos sostenido el proceso de cambio, que nos hemos formado en la práctica política, que nos hemos formado en la movilización y la organización y que nos hemos formado acumulando información sobre la realidad y reflexionándola, problematizándola.

Caracterizar el modelo actual de acumulación de capital y el sistema de opresiones que en él se imbrican

Nos enfrentamos a un desafío civilizatorio, no a un problema económico. Nuestra civilización tal como la conocemos está fallida, tiende a romper los límites del planeta para sostener la vida, el modelo de acumulación se basa en guerras controladas por los países centrales y ocurren en los países periféricos, en depredación de la naturaleza, en explotación patriarcal de la mujer y el hombre, en colonizar nuestras mentes, nuestros territorios, nuestros modo de vida. Nuestros pueblos en nuestras formas políticas desconocemos este desafío, desconocemos a que nos enfrentamos, cualquier política formativa nuestra debe superar ese escollo, avocándonos en una primera etapa a conocer este orden civilizatorio hegemónico y la forma metabólica en la que opera en nuestros territorios.

Articular y politizar las luchas populares que ya empiezan a movilizar masas en esta etapa

Este modelo opera como sistema que imbrica múltiples formas de opresión que se expresan de manera cada vez más voraz sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestras tierras, esto ha venido generando un nuevo ciclo de luchas que esta marcado por nuevas formas y nuevos sujetos. Nuestra tarea política estratégica es agrupar la diversidad de esas luchas y construir claves políticas para estructurar un bloque de las oprimidas y los oprimidos, un bloque que no sólo articule a la clase trabajadora en sus nuevas formas y representaciones sino que además hile intereses comunes que cimenten un programa político de lucha contra el sistema. Este es un desafío no solo metodológico y organizativo sino además investigativo, necesitamos conocernos como pueblos en lucha, hemos caído en el juego de la fragmentación de las luchas y debemos recomponer la identidad como clase trabajadora y pueblo oprimido.

Debatir sobre el proyecto que los pueblos tenemos la obligación de construir para preservar la vida en el planeta

Los dos desafíos anteriores sólo tienen sentido si contribuyen a sintetizar un proyecto político que apunte a un modelo de sociedad que trascienda el orden civilizatorio del capital. Este desafío entonces requiere de un ejercicio complejo y riguroso de teoría y práctica en torno a temas centrales, de los cuales podemos apenas mencionar algunos:

La evaluación de nuestros ejercicios de poder desde la izquierda es una tarea impostergable, necesitamos revisar lo que han sido nuestros ejercicios de gobierno, nuestros partidos, nuestras representaciones y sus desviaciones, no como juicios maniqueos sino como verdaderos procesos de sistematización de aprendizajes. Sin por supuesto dejar de lado nuestros ejercicios desde “afuera” de las estructuras del poder institucional y muy especialmente lo que para nosotros es el poder político y la disputa de la hegemonía.

La estructuración de un programa de todas nuestras luchas pareciera una necesidad para poder construir un bloque de las oprimidas y los oprimidos, pero ésta no es una tarea de construcción de un arca enorme donde podamos salvar todas las propuestas, no se trata de una suma aritmética de reivindicaciones, se trata de identificar luchas comunes y los significantes que nos identifican como clase y como pueblo.

La sistematización de nuestras capacidades de hacer: gobernar, gestionar, planificar y producir vida es neurálgico porque el problema de la autonomía no es sólo un tema de independencia política, es sobre todo de capacidad de disputa y para poder disputar hay que tener capacidad de hacer para sustituir el sistema. Y para eso nuestras formas no pueden ser sólo de resistencia tienen que pensarse en clave de alternativas al orden hegemónico.

La construcción de un nuevo sistema reproductivo comunal es indispensable porque si no, no tendrá base material nuestro proyecto, partiendo de nuestras capacidades de hacer necesitamos construir nuevas relaciones para garantizar el control popular de la reproducción de la vida en nuestros territorios, se trata de una sociedad de autogestión general y control social.

El empuje de las nuevas formas de instrumentación de poder que los pueblos han construido durante estos años, nuestras formas política de base, los comités, los colectivos son piedras fundantes de la comuna como célula de un nuevo sistema de representación del pueblo y eso no podemos perderlo de vista, es nuestro aporte a la sociedad. No son ejercicios marginales, son formas de densificación de la democracia hacia un nuevo paradigma de sociedad donde el poder consensual es el centro, el de las mayorías que definen estructuras de poder obediencial, representaciones que mandan obedeciendo.

Compartir y sistematizar herramientas para el trabajo de base con las mayorías

El ultimo desafío si bien no tiene el peso estratégico de los anteriores es definitivo en la implementación táctica coherente con lo definido. De estos años hemos acumulado una fuerte base organizada, cuantiosa, diversa, dispersa, pero que además se ha desconectado de las mayorías, se ha burocratizado en buena medida por un extravío de rumbo político para la transición pero también por una fuerte falencia de principios y métodos de trabajo que le permitan construir expresiones practicas coherentes con el discurso revolucionario, se trata de hacerse de herramientas por vía de la formación para el trabajo de base, re-sintonizando a nuestra militancia con las tres claves aprendidas de esta etapa. Se trata de un ejercicio de estar al servicio del pueblo: de mandar obedeciendo.

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* Hernán Vargas es militante del Movimiento de Pobladoras y Pobladores de Venezuela. También miembro de la Secretaria Operativa de la Plataforma Continental ALBA Movimientos, ha trabajado en los últimos años con Consejos Comunales y Comunas en procesos de formación, articulación y planificación.

 

Notas:

  1. Comandante Hugo Chávez Frías y que hoy es sucedido en roles por Nicolás Maduro Moros, comandante obrero y digno hijo de nuestras luchas.
  2. Dos comentarios requiere esta mención: I. las misiones son programas sociales que se desarrollan para acometer una política de estado que bajo la estructura burocrática del estado burgués sería imposible de acometer, su estrategia de partida fue definir un objetivo y establecer vértices para cumplirla desde la participación popular http://gobiernoenlinea.gob.ve/home/ misiones.dot II. La Misión Robinson –una de las más de 30 misiones- tiene como objetivo superar el analfabetismo en la población venezolana para ello acuñó un método pedagógico desarrollado por Cuba Revolucionaria y que es reconocido por la UNESCO e incorporó a miles de voluntarios y voluntarias que quisieran formarse como educadores populares para desplegarse por barrios urbanos y caseríos rurales a cumplir con esta hermosa misión. http://www.avn.info.ve/contenido/misi%C3%B3n-robinson-democratiz%C3%B3-poder-leer-y-escribir
  3. Esta es una de las “grandes misiones” que fueron tituladas así por el tamaño de su objetivo que es garantizar el derecho a la vivienda amparado por la constitución nacional, se trata de superar el déficit de viviendas en el país, su meta estimada es la construcción de 3 millones de viviendas. http://www.telesurtv.net/news/Gran-Mision-Vivienda-Venezuela-cumple-5-anos-entregando-hogares-20160430-0018.html 
  4. Los Consejos Comunales son organizaciones comunitarias que articulan la diversidad de expresiones organizadas en un territorio para ejercer el gobierno comunitario, en Venezuela cuentan mas de 46 mil que se extienden por todo el país http://consulta.mpcomunas.gob.ve/
  5. En el año 1999 se aprobó en Venezuela una Constitución Política que sustituía la anterior de 1961 construida por las elites dominantes del país, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) fue construida por una Asamblea Nacional Constituyente y por debates en todo el país, es la base para la refundación de la sociedad venezolana y fue la principal bandera de la campaña electoral de Hugo Chávez en 1998. http://www.cne.gob.ve/web/normativa_electoral/constitucion/indice.php
  6. Hay al menos tres documentos base que sintetizan el programa político de la Revolución Bolivariana: El Libro Azul http://www.psuv.org.ve/temas/ biblioteca/libro-azul-hugo-chavez-frias/, el primer Plan Socialista de la Nación(2006-2012) http://www.mppeuct.gob.ve/el-ministerio/politicas/leyes-y-planes/proyecto-nacional-simon-bolivar-primer-plan-socialista-pps y el Plan de la Patria (2013-2019) http://www.nicolasmaduro.org.ve/programa-patria-venezuela-2013-2019/#.V31KuBKGP6M, son documentos de indispensable lectura para la militancia popular continental.
  7. Las comunas en Venezuela son parte de la retoma de esta como célula base para la construcción de orden de sociedad alternativo al capitalismo. El Comandante Chávez hace un ejercicio de recolección de claves para el impulso de las comunas en el Aló Teórico numero 1: Las Comunas y los cinco frentes para la construcción del Socialismo http://www.formacion.psuv. org.ve/articulo/alo-presidente-teorico-1-las-comunas-y-los-cinco-frentes-para-la-construccion-del-socialismo/ que también es un documento de lectura obligatoria para la militancia popular del continente.