Mujeres: grandes en la historia, referentes de lucha y dignidad

A propósito del 25 de noviembre, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, Karina Burbano integrante de los Procesos Urbanos del Congreso de los Pueblos en Popayán plantea algunos elementos para entender la difícil situación de las mujeres en el país y destaca el papel que desempeñan en la lucha por la construcción de una paz con profundos cambios sociales.

Por Karina Burbano*. En Colombia nos enfrentamos a una violencia abierta contra las mujeres. Basta mencionar que entre 2014 y mediados de 2015 se reportaron al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses 1.351 casos de feminicidios. Preocupan más las cifras que proporciona La Fiscalía General de la Nación donde indican que en los últimos diez años se han abierto 34.571 procesos relacionados con feminicidio (asesinatos de mujeres en relación con su género), para los cuales sólo se han presentado 3.658 condenas. Es decir, una impunidad cercana al 90%. Pero no solo se trata de violencia física, también nos duele la desigualdad social y la muerte de nuestros hijos e hijas. Según el último reporte de la Secretaria de Salud de La Guajira, tan solo en este departamento hasta la fecha han muerto 70 niños; el doble que la cifra del año pasado por la falta de acceso a alimentos y agua potable.muj1

Nos duele la economía del país ante una reforma tributaria que afectará los sectores medios y pobres de la población sobre los que lloverán nuevos impuestos, que golpearán más fuerte sobre el sustento de las mujeres cabeza de hogar. Nos duele la imposición de leyes como el nuevo código de policía que criminaliza el trabajo informal al que se han visto obligadas muchas mujeres para mantener a sus familias. Nos duele la persecución política, las mujeres que han sido detenidas y asesinadas por pensar diferente. En lo que va corrido del año son más de 200 líderes y lideresas asesinadas. Además, según el Programa Somos Defensores en su más reciente informe sobre agresiones contra defensores de derechos humanos titulado “¿Este es el Fin?” las agresiones a mujeres defensoras de derechos humanos vienen en aumento, en 2014 su porcentaje fue 19%, en 2015 de 35% y en 2016 se escala al 49%.

En este contexto decimos que la lucha por la paz no será fácil porque quienes tienen el poder nos han declarado la guerra y en ese mismo contexto las mujeres continuamos demostrando que la resistencia es el camino. Las mujeres somos referente de lucha en diferentes ámbitos. Un gran ejemplo son las madres solteras forzadas a vivir en asentamientos informales, que día a día buscan el sustento de sus familias, que sin importar el trabajo, clima o hambre demuestran que la virtud de ser mujer le rodea de un espíritu de resistencia. Las luchadoras sociales, que independiente de los derechos que defienden, emprenden su labor a riesgo de la persecución, estigmatización y odio de quienes por ignorancia o conveniencia promueven la guerra. Las mujeres guerrilleras que han tenido que dejar a sus familias para optar por la única salida que les dejo el opresor, que entregan hasta su último suspiro por la esperanza de un país socialista.

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La lucha de las mujeres colombianas, su organización, voluntad y consecuencia de entregar hasta la vida misma es un referente que nos anima para continuar la disputa por una paz con cambios, reconociendo que la paz no va a ser una concesión ni un regalo de la oligarquía. Esto implica que las mujeres asumamos el reto de exigir y abrir espacios para una participación decidida del pueblo como protagonista, consiguiendo sumar voces con mayores niveles de organización y movilización de la sociedad en las calles, para hacerle mayoría a este gobierno que continúa y continuará defendiendo los intereses de una minoría, sin importar el sufrimiento del pueblo colombiano.

Es momento de decir, ¡Que vivan las mujeres! que se manifiestan cuando vulneran sus derechos, cuando maltratan su integridad personal y cuando humillan a su pueblo. Mujeres conscientes de su importancia en la vida y la historia, no más que su compañero por ser hombre, no menos que nadie, porque comprende que su construcción es colectiva, demostrando día a día, hombro a hombro y en la lucha cotidiana sus cualidades, su capacidad propositiva y transformadora.

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Es merecido el reconocimiento a la lucha histórica de las mujeres en contra de la explotación capitalista y patriarcal, por eso la conmemoración del Día de la No Violencia Contra la Mujer, nos debe animar no solo a las mujeres sino también a los hombres y la comunidad LGTBI a alimentar nuestro espíritu rebelde con el de aquellas guerreras que resisten cotidianamente en los asentamientos, el campo, las calles y las que han dado su vida a lo largo de la historia, para continuar entregado todo por la paz que nos merecemos y la libertad de nuestros pueblos.

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* Karina Burbano es bióloga, integrante de los Procesos Urbanos del Congreso de los Pueblos en Popayán.