Masivas movilizaciones en el Cauca: “La paz no se puede hacer sin nosotros”

Campesinos y habitantes de las principales ciudades de Cauca salieron a las calles en reclamo de sus derechos históricamente postergados. Diego Ramírez analiza esa coyuntura a la luz del plebiscito y los debates en torno a la paz, desde una mirada crítica incluso hacia sectores de la izquierda.

Por Diego Ramírez*. El Cauca nuevamente se movilizó por sus derechos. Esta vez la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC – Cauca), la Asociación de Vivienda Hogar Digno Hogar, y los Procesos Urbanos del Congreso de los Pueblos en Popayán, salieron a manifestar su inconformismo y sus exigencias.

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Sus reclamos no son menores, hacen parte de un llamado histórico frente a la tierra, el reconocimiento como sujetos de derechos y las condiciones dignas para vivir en el campo y la ciudad; la falta de atención e incumplimiento del Estado a estas y otras demandas de las clases populares, está en la raíz de estos problemas.

La movilización que se realizó del 19 al 22 de septiembre en la entrada norte de la capital caucana contó con alrededor de 8.000 campesinos de las distintas latitudes del departamento; también con la participación activa de pobladores organizados de la ciudad.

Hicieron presencia manifestantes de 22 municipios, entre ellos Florencia, Patía, Rosas, Almaguer, la Vega, la Cierra, Timbío, El Tambo, Sotará, Popayán, Cajibío, Silvia, Piendamó, Suarez, Bolívar, Corinto y Santander. Todos se mantuvieron en asamblea permanente a lado y lado de la vía. Con plantones y marchas mostraron diariamente su fuerza y organización; al interior realizaron mingas campamentarias de aseo, salubridad, alimentación, estudio, culturales, todo con el objetivo de fortalecer las condiciones y el ánimo de lucha.

Oscar Agredo López, miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC-Cauca), explicó los objetivos de la movilización:

  • El reconocimiento de los campesinos como sujeto de derechos
  • La defensa del territorio y la construcción de paz
  • Acuerdos incumplidos

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De igual forma Carmen Jiménez, presidenta de la Asociación Hogar Digno Hogar, planteó:

“Nuestra exigencia principal es que nos cumplan el pliego que presentamos hace un tiempo, cuando nos movilizamos a la Alcaldía, ya que solo nos han dado la espalda. El pliego es por vivienda. Porque nos han incumplido es que nos toca otra vez salir a protestar, pues no miramos otra opción para que nos atiendan”.

Delegados de los manifestantes se reunieron con el gobierno nacional en cabeza del viceministro de Agricultura y acordaron una ruta para trabajar sobre los tres puntos mencionados, para lo cual se ampliará la mesa con otros ministerios cuando así se requiera, según se comprometieron los voceros gubernamentales.

Movilización y paz

La movilización tuvo un ingrediente fuerte: se realizó en un contexto de debate por la paz, a mitad de campaña por el plebiscito para refrendar lo acordado en La Habana entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias -FARC-, que se muestra como la herramienta para la terminación de la guerra en Colombia. Sin entrar a analizar las posiciones del Sí o el No, hay una valoración importante por hacer: una gran capa de la población está hoy pensando el futuro del país alrededor de la paz; aunque haya diferencias de enfoque y parezca difusa su materialización, la paz no deja de ser la mayor aspiración.

No obstante, dicha aspiración es manipulada por la matriz mediática que encarna los intereses de quienes hoy y siempre han tenido el poder y controlado el Estado. Paradójicamente, la visión de paz que está en boca de las mayorías de la población (y que ha permeado incluso a líderes y procesos de izquierda), es la visión de paz de los responsables del conflicto social, económico, armado y político del país.

Muchos analistas políticos y luchadores sociales de izquierda creen en la voluntad de paz de la oligarquía, y asumen como propias sus tesis principales: que la lucha armada caducó; que si no existieran las guerrillas habría más inversión social; que la solución del conflicto armado resolverá los demás conflictos… Es decir, que el silenciamiento de los fusiles pondrá fin a la guerra y tras eso vendrá la reconciliación personal y colectiva, base de la paz.

“No puede haber paz completa si se excluye al campesinado”

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Sin embargo, la movilización social que se desarrolló con fuerza los días pasados en Cauca pone en evidencia que la paz merece un análisis más amplio y, sobre todo, una materialización en la realidad: para los líderes de las protestas, paz debe significar cambios y participación.

Sebastián Linero, vicepresidente de la Asociación Hogar Digno Hogar y miembro de los Procesos Urbanos del Congreso de los Pueblos, opina:

“La paz debe ser reflejo de la superación de las causas que originaron el conflicto social y armado en Colombia; la simple desmovilización de las insurgencias no significa paz ni es garantía de que las armas no vuelvan a ser tomadas por otros”.

De igual manera Oscar Agredo, de la asociación campesina, cuestiona:

“En el momento en que se habla de paz, con 7 millones de desplazados en su mayoría campesinos, con 220 mil personas asesinadas en su mayoría campesinas, no se le reconozcan los derechos, por tanto no puede haber una paz completa si se excluye al campesinado en la construcción de la paz”.

Los causantes del conflicto fueron y son quienes controlan el país, su economía y el aparato estatal, los que generan la corrupción, los que niegan la democracia, los que explotan al necesitado, los que encarcelan a líderes sociales, los que matan legal e ilegalmente a campesinos, indígenas, afros y pobladores urbanos, los que han logrado insertar su interés en el sentimiento de las mayorías haciéndoles creer que el problema del país se resuelve sencillamente con el desarme de las guerrillas. Debemos tener claro que la paz que invitan a votar es la de ellos.

Así mismo, no perdamos de vista que no entregarán el poder y sus privilegios al pueblo de manera pacífica, como lo anticipó el cura Camilo Torres en los años 60. Han hecho y seguirán haciendo hasta lo imposible para aplacar cualquier brote de rebeldía en el país, sea mediante la represión o el engaño. En contraposición, el pueblo explotado se reactiva y organiza porque entiende que la paz son cambios, y que sólo la lucha por el respeto de sus derechos podrá garantizar la paz en Colombia.

Esos cambios que plantea el pueblo no podrán ser sin participación popular. Por tanto, ad portas del plebiscito, hay que analizar la falla principal de los acuerdos de La Habana: la negociación no contó con la participación de la sociedad. Eso lleva a que la gente no se reconozca en lo pactado; por ejemplo, los campesinos movilizados no se sienten en su mayoría recogidos por lo acordado respecto al tema agrario, sienten que no los tuvieron en cuenta para la construcción de los acuerdos y mucho menos para la construcción de paz. Dice la asociación campesina:

“Nosotros como ANUC somos respetuosos de los acuerdos que haya hecho el gobierno con las FARC, porque se reunió con ellos e hizo un acuerdo, pero si nos dicen que nuestros derechos están allí, pues nosotros le decimos que los acuerdos de La Habana, en materia agraria, no reconocen al campesinado como sujeto de derechos… pues se sigue planteando lo que dice el gobierno en su proyecto de tierras y desarrollo rural, que nosotros somos trabajadores agrarios, que somos pequeños y medianos productores; pero no nos reconoce como un sector social, económico, político, cultural y ambiental, pues allí es donde se incluyen los derechos del campesinado. Entonces, nosotros respetamos esos acuerdos pero no los compartimos, y eso no quiere decir que estamos en contra de la paz y en favor de la guerra.”

En definitiva, la paz no es algo abstracto, y no hay una sola visión al respecto. Una visión distinta a las simplificaciones que predican los grandes medios de comunicación se expresa en movilizaciones como la del Cauca, en la que contra todo tipo de estigmatización, de violencia estatal, de negación y engaño, los de abajo se manifiestan.

Allí la Asociación Hogar Digno Hogar pidió que se les escuche:

“Pedimos que por favor no nos tengan engañados, que nos estén llamando cada rato a reuniones para que no salgan con nada y no cumplan. Por eso es que pasa todo esto, por ser incumplidos allá en la alcaldía de César Cristian [Gómez Castro]”

… al igual que la ANUC:

“Nosotros consideramos que tenemos que estrenar la paz diciéndole al gobierno nacional: ¡Bueno! ¿Cuál es la visión de paz que tiene para el campesinado colombiano? Todo el campesinado está por la paz, lógicamente, estamos de acuerdo, para que no nos maten, no se nos persiga más, no haya más desplazamiento, todos estamos por eso… ¡Ah! Pero también le exigimos al gobierno, porque la paz no se puede hacer sin nosotros”.

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* Diego Ramírez integra los Procesos Urbanos del Congreso de los Pueblos en Popayán, Cauca.